19/07/2025
El de este mes va para los Galíndez,
de ellos saqué lo de nunca rendirme.
No tengo ni un solo buen recuerdo de mi abuelo; mi abuela fue otra cosa, mi abuela fue un cielo. El día que se fue, Cubiro se volvió mi lugar de duelo, por eso ya no voy, me deprimo y enfermo.
Mis tías y tíos están polarizados pero sé que se aman, siempre admiré lo unidos que eran; después de que el abuelo corrió alguien de la casa, para ella estuvieron casi todas sus hermanas. Recuerdo las visitas cada fin de semana...
Mi mamá me enseñó la bondad y el empeño. Todo lo que ves en mí, todo lo bueno, viene de ella y mi añejamiento. De ella aprendí lo de dejarlo todo para seguir tus sueños.
Con mis primos mayores no mantengo el contacto. Aquí pierdo el tacto, los amo bastante, pero aún no sano las cosas del pasado. Fui la oveja negra por ser el favorito de mi querida abuela, por destacar en todo y por mis ideas.
A los menores los amo y siempre los recuerdo, cada vez que voy jugamos con el gato o si no con el perro. A veces casi lloro cuando me dicen que quieren ser como yo, que me ven como un ejemplo. Y ojalá que no, porque uno no desea que los que amas sufran, y yo soy lo que soy gracias al sufrimiento.