19/02/2026
La fotografía y la somática me trajeron de regreso.
A mi cuerpo.
A mi sabiduría interior.
A confiar en mi intuición.
A escucharme.
A dejarme ver.
A expresarme aún cuando el miedo sigue existiendo,
aún con la voz temblorosa.
Pero con la certeza fiel de que cada una lleva en su útero
la potencia de crear la vida que desea.
“Útero de Tierra” llamé a este proyecto en 2020.
Y hoy, seis años después, cobra un sentido mucho más profundo.
En aquel momento me dejé guiar por un pulso interior muy fuerte,
por una intuición que me habitaba,
mientras iba sanando a través de la fotografía,
viendo cómo cada cuerpo comenzaba a reconocerse
como sagrado único bello y poético,
en cada acto de reconciliación,
en cada abrazo hacia nosotras mismas.
Hoy, con mucho más recorrido interno
y también externo,
con sostén en formaciones informadas en trauma,
puedo reconocer aún más la importancia del cuenco seguro,
del sostén,
del testigo empático,
de la presencia amorosa
que refleja la belleza y la profundidad
que habitan dentro y fuera de cada una.
Si sentís que esta experiencia puede ser para vos escribime, yo feliz de acompañarte en este reflejo 🪞.