01/03/2021
A veces uno se queda a solas con su vida despoblada de amores y sobrada de angustias, esperando sin saber a qué o a quién. Así corren diez años en menos de una noche, desde el silencio incómodo de una casa vacía.
Pasará alguna vez, llegará el día en el que los recuerdos ya no se sentirán como disparos y los miraremos irse con velocidad.
Aquello que no dije todavía me amedrenta, irrumpe con su voz en las conversaciones frenando todo intento de concentración y vuelve a taladrar sobre la herida abierta, dejando la impresión de un n**o en la garganta.
Y yo, de vez en cuando incierta y desaparecida, tengo un alma tan viva que se rompe y reinicia una vez que ha aprendido a pedirse perdón.
Aquella vez en el Brooklyn bridge, mi intención de hacer un timelapse del atardecer. El video no le hace justicia a la vista que veía. Tan inspiradora y llena de vida.