09/03/2026
Cuando el dolor es tan inmenso e indescifrable, no queda más opción que la entrega. ¡Ríndete!
Sigue sonriendo mientras el filo implacable y la fuerza descomunal de sus colmillos desgarran cada capa de tu piel.
Parecen ser solo siete, pero se sienten como miles. El más insaciable de todos no se conforma con poco, ensañándose con tu costado más blando y vulnerable, mientras que a los demás solo les queda disputarse las sobras de los más fuertes; no tardarán en buscar una nueva víctima para saciar su hambre voraz. Algunos han llegado tarde y, al no hallar botín alguno, se marchan con una mirada de desprecio, como si fuera tu culpa no tener nada más que ofrecer. Uno de ellos, sin embargo, te contempla con compasión, pero la maldad oculta en su hipocresía resulta aún más dolorosa.
Angie Sanchez.