14/08/2026
CASOS, CRIMEN Y MISTERIOS VEAN ESTO...
SOLDADOS DE EL SALVADOR QUE FUERON ASESlNADOS CON LUJO BARBARlE.
El 10 de octubre de 2016, cuatro jóvenes militares salieron rumbo a las instalaciones de la Fuerza Aérea Salvadoreña, en Ilopango. Eran Leónidas Enrique Morales Morán, de 22 años; Nelson Omar Díaz López, de 22; Saúl Humberto Turbín Gómez, de 24; y Wilfredo Pérez López, de 26 años.
Los cuatro eran originarios de zonas rurales de Ahuachapán y Sonsonate y se dirigían a participar en una capacitación. El problema fue que no conocían bien la zona y tomaron el microbús equivocado.
Abordaron la ruta 29-A, que los llevó hacia la colonia Vista al Lago, una zona que en aquel momento estaba bajo control de la MS-13.
Y fue precisamente al llegar a ese lugar cuando la situación cambió.
Los pandilleros que vigilaban quién entraba y quién salía de la colonia detectaron que aquellos pasajeros no eran personas conocidas de la zona.
Según la reconstrucción presentada durante el proceso judicial, dos de los militares iban sentados en el tercer asiento del microbús y los otros dos en el segundo.
Entonces, el vehículo se detuvo.
Uno de los pandilleros, identificado como Henry Alonso Romero Rosales, sacó un arma de fuego, la cargó y comenzó a interrogarlos.
La pregunta fue directa:
“¿De dónde son ustedes?, no son de acá, ¿verdad?, ¿por qué no se bajaron?”
Los militares comprendieron que habían sido descubiertos.
Uno de ellos intentó defenderse utilizando un pequeño corvo que llevaba consigo, pero otro pandillero se acercó por detrás con una pi***la.
Los cuatro fueron obligados a bajar del microbús.
Y ahí comenzó su desaparición.
Los pandilleros los llevaron hasta una casa comunal abandonada. Una vez dentro, uno de los militares habría explicado que eran soldados y que simplemente se habían perdido al tomar aquel autobús.
Pero esa explicación no hizo que los dejaran ir. De acuerdo con la investigación, los pandilleros decidieron asesinarlos y mantener en secreto lo ocurrido.
Después los sacaron de la casa.
Los cuatro militares fueron obligados a caminar por veredas hasta una zona de barranca, un lugar apartado de la colonia.
Mientras los tenían retenidos, otros integrantes de la pandilla fueron a buscar piochas, palas y corvos.
Y entonces comenzó la parte más brutal del crimen.
Los soldados fueron golpeados mientras permanecían bajo el control de sus captores. Posteriormente, según la reconstrucción judicial, uno de los pandilleros atacó con un corvo a uno de los militares y los demás hicieron lo mismo con los otros tres.
Después cavaron las fosas y enterraron los cuerpos para intentar borrar cualquier rastro de lo ocurrido.
Durante meses, las familias no tuvieron respuestas.
Los cuatro habían desaparecido aquel 10 de octubre de 2016 y sus cuerpos no fueron encontrados sino hasta 2019, cuando las autoridades comenzaron a investigar las fosas clandestinas que existían en Vista al Lago.
Y entonces apareció una verdad todavía más aterradora.
Aquello no era una sola fosa.
Era parte de un cementerio clandestino utilizado por la MS-13, donde las autoridades comenzaron a recuperar restos de numerosas personas. Para septiembre de 2019 ya se habían localizado decenas de cuerpos y entre ellos estaban los cuatro militares.
La identificación de los restos se hizo mediante análisis forenses y ADN. En septiembre de 2019, las autoridades comenzaron a entregar los restos a las familias.
Y la historia judicial todavía no terminaba. Años después llegaron las condenas.
En diciembre de 2022, la Fiscalía informó que Henry Alonso Romero Rosales recibió una condena de 325 años y 8 meses, mientras que Miguel Antonio Díaz Saravia fue condenado a 269 años. Ambos fueron encontrados responsables de homicidios que incluían el as*****to de los cuatro militares.
Pero el caso continuó. Otros acusados fueron absueltos inicialmente y posteriormente una Cámara ordenó repetir el juicio. Y en 2025, cinco pandilleros más fueron condenados a 160 años de prisión cada uno por su participación en el as*****to de los cuatro soldados.
Lo que vuelve especialmente impactante esta historia es que todo comenzó con algo aparentemente insignificante: cuatro militares que tomaron un autobús equivocado. En cuestión de minutos pasaron de estar intentando llegar a una capacitación a convertirse en víctimas de un grupo que controlaba quién podía entrar y salir de Vista al Lago.
Y durante casi tres años, sus familias tuvieron que vivir sin saber dónde estaban.
Si quieres contarla en video, yo empezaría la crónica precisamente con el microbús y la pregunta que les hicieron, porque ese momento es el que engancha y permite después retroceder para explicar quiénes eran los cuatro militares y por qué estaban viajando.
Casos Crimen y Misterio
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