23/06/2026
Uno de los aspectos más sorprendentes de La Cámara de los Secretos es que el basilisco era una criatura gigantesca y, aun así, pasó meses moviéndose por Hogwarts sin que casi nadie se diera cuenta.
Teniendo en cuenta su tamaño, parecería imposible que recorriera el castillo sin ser descubierto.
La explicación está en que el basilisco no se desplazaba por los pasillos, sino por una red de tuberías ocultas dentro de las paredes de Hogwarts. Gracias a eso podía viajar desde la Cámara de los Secretos hasta distintos puntos del castillo sin exponerse directamente. De hecho, los ataques ocurrían en lugares muy alejados entre sí porque la criatura podía aparecer prácticamente en cualquier zona conectada a las tuberías.
Lo curioso es que alguien sí lo escuchaba: Harry . Como podía hablar pársel, entendía las palabras del basilisco cuando este se deslizaba por las paredes. Los demás estudiantes solo oían ruidos extraños o no escuchaban nada, por lo que nunca comprendieron lo que estaba ocurriendo.
Esto hace que el misterio sea aún más impresionante. Una serpiente monstruosa capaz de acabar con alguien con la mirada estuvo moviéndose durante meses a pocos metros de cientos de alumnos y profesores. Pasaba detrás de las paredes, bajo los pasillos y cerca de las aulas sin ser vista.
Si Harry no hubiera entendido pársel, probablemente nadie habría tenido ni una sola pista sobre cómo se estaba desplazando realmente la criatura por Hogwarts.