23/04/2026
Te voy a contar la historia de esta foto👻 .
En 2019 acepté un trabajo para ir a fotografiar a la comunidad en Vinicunca, la montaña de siete colores.
Llegué con mi cámara, una chompita ligera y sin tener idea real de lo que era estar ahí arriba. Estábamos a más de 5,200 metros de altura. El camino era una meditación , pero el frío no. ☕ Mis manos se congelaban y mi piel empezó a oscurecerse. Ahí entendí que yo no era de ese lugar, estaba ahí como invitado.
Lo más fuerte fue la gente💜 .
Conversar con la comunidad fue muy natural. Compartíamos risas, formas de saludarnos, respeto. También habían cosas que nos atravesaban igual, problemas, preocupaciones y esa sensación de que el gobierno no está😔, no entiende, lucra del turismo sin importar otra cosa, algo que yo también siento desde mi lado. Tampoco entiendo a algunas personas que van y no conectan. En ese momento me sentí identificado con ellos, entendí que no había diferencia, que éramos iguales en lo esencial🔥 .
En medio de todo eso, ella me prestó su poncho al ver que no estaba preparado. Pesaba bastante, pero abrigaba todo. Ese gesto se me quedó.
🙌 Esta foto es de ese momento. Ellos posando tan amables y yo metiendo la cabeza para romper el hielo, para sentirme más cerca, para reírnos juntos. Nos abrazamos, nos reímos, nos agradecimos🫰 .
Ese día entendí un poco más por qué cuidan tanto esa montaña tan bella y la montaña a ellos.
🙂
Solo quería compartir este recuerdo. Nunca lo había contado así.