24/05/2026
Hay algo muy poderoso en fotografiar a una mujer que ya dejó de pelearse con su historia.
Con sus marcas, con su cuerpo.
Con todo lo que antes sintió que tenía que esconder y eso fue lo que sentí con ella.
No intentó verse “perfecta” no intentó disimular nada.
Entró al estudio completamente ella.
Con tatuajes, con cicatrices, con fuerza, con suavidad.
Con una prótesis que no le quita absolutamente nada de lo que es.
Porque hay mujeres que entienden algo importante:
la se*******ad no vive en un cuerpo “correcto”.
Vive en la forma en la que una mujer se habita.
En la mirada.
En la calma.
En cómo ocupa el espacio.
***irlima ***irph