06/07/2026
Noruega 2 – Brasil 1
El mito vikingo mató a la leyenda
Si aún dudan de que el fútbol cambió, basta mirar el funeral anunciado de las 3 potencias más ganadoras de la historia: Brasil con 5 Mundiales, Alemania e Italia con 4. Entre las tres suman 13 de las 22 copas disputadas. Hoy son solo eso: historia.
El presente del otrora triunvirato que mandó en el mundo es dramático: Italia lleva 3 Mundiales seguidos sin clasificar. Alemania suma 3 eliminaciones seguidas, dos en fase de grupos y ahora en octavos. Y Brasil completa 24 años sin tocar la Copa, el mismo desierto que vivió entre 1970 y 1994.
Brasil, Alemania e Italia son tres veteranos cancheros que presumen de su pasado glorioso y le muestran a todo el mundo las fotos de cuando eran jóvenes y ganaban todo. El problema es el espejo de hoy: esmirriados, caducos y carentes de futbol.
Brasil se pegó un tiro en el pie al poner a Carlo Ancelotti. Un monstruo en clubes europeos, pero un improvisado en selecciones.
El italiano impuso su libreto defensivo y eligió, entre miles de brasileños, a los que mejor se adaptaban a su fútbol chato y de cálculos.
Así, Ancelotti armó un equipo de toquecitos: buenos para pasarla, para dominar sin riesgo, para no equivocarse. Pero sin alma, sin atrevimiento, sin gol.
Esa versión devaluada del Scratch mató el jogo bonito. Mejor dicho: mató la alegría que es el signo distintivo de Brasil. Una posesión estéril, circular, cobarde. El único que se negó a ser uno más fue Vinicius Jr. Él sí encaró, buscó el uno contra uno y marcó 4 goles en su segunda participación mundialista.
Ancelotti insistió con nombres que no están para la verdeamarela. Danilo y Douglas Santos son los peores laterales de Brasil en las últimas décadas. Guimarães y Martinelli no pesan. Marquinhos y Casemiro juegan más por currículum que por presente.
Brasil le tuvo miedo a Noruega y los vikingos lo olieron. Ancelotti pecó de tibio al no poner de arranque a Endrick y Neymar, que era lo lógico. Ney entró 20 minutos y con poco fue más que Cunha y Rayan juntos. Endrick, nervioso, igual generó 2 de gol.
Los vikingos leyeron bien el partido. Y cuando vieron a Neymar en cancha adelantaron líneas, se adueñaron del medio y fueron a buscar a Alisson.
Nyland fue un muro: le tapó el penal a Guimarães y sacó 3 más. Odegaard condujo. Y Haaland, que había estado escondido, apareció para recordar por qué es el 9 más letal del planeta: cabezazo brutal - a lo Valeriano López, a lo Guillermo La Rosa contra Zape para el 1-0 y misil a rastrón para el 2-0. Partido sentenciado.
Brasil, roto por dentro, regaló un penal que tenía que patear Vinicius Jr., no el frío Guimarães. Neymar, el último gran crack brasileño, no merecía irse así. Ni discutiendo con el arquero rival, ni convirtiendo de impecable penal en el final para despedirse por la puerta falsa. Ney el máximo goleador de la historia de la selección de Brasil y, junto a Pelé, el único brasileño que anotó en 4 Mundiales.
Con Brasil y Alemania en la lona, el trono queda libre. Francia, Argentina, Portugal e Inglaterra pican en punta y reclaman la corona. Y ojo: hay un quinto nombre que nadie está viendo venir.
Qué lindo es fútbol a pesar de Don Infantino y su Familia.