19/10/2026
Las fotos son un dolor dulce que acompaña el recuerdo que poco a poco se difumina.
Unos días antes de tener que dejar a nuestros gatitos en otras casitas, y en el pico de nuestra tristeza, Vera me pidió hacerle fotos con todos. Los abrazó a todos, y a todos los dijimos cuánto los extrañaríamos el tiempo que no estuvieran con nosotros. Que lo visitaremos todo lo que podamos. Que no los estamos abandonando, sino que es una estancia fuera prolongada.
Y así es que publico estas fotos que no tienen ningún tipo de retoque y que más que la fabricación de una imagen bonita, es el recuerdo más fiel de nuestros últimos días con nuestros gatos en una casita que vio a mi hija caminar por primera vez, que tiene tantas plantas que plantamos, que fue el refugio de tantos animales que rescatamos, de tantos amigos que nos visitaron... En fin, estas fueron en efecto, las últimas fotos que hicimos en esa etapa de nuestras vidas.
Y si, todavía estoy triste, y todavía moqueo cuando escribo esto. No sé si sea mi sensibilidad artística? (es real?), la perimenopausia o el luto que vivimos cuando dejamos ir una etapa de nuestras vidas para entrar a la siguiente. O un poco de todo bien batido en un fin de año en el que debería estar vendiendo sesiones navideñas.
1.- Pepe es un gato negro que llegó herido el año pasado a nuestro jardín. Le curé la patita y se terminó quedando, enamorado y obseso con su niña, mi hija. Es la gato más meloso y chicle que podrían conocer en la vida, pero solo con ella.
2.- Amy llegó con unos días de nacida y creció los primeros meses encerrada en mi cuarto hasta que pudieron hacerle el descarte de leucemia y sida. Cuando finalmente pude abrirle la puerta ya no quiso salir.
3.- Michonne es la más sociable de todas. Era común verla al frente del jardin tirada de panza saludando a todos los que cruzaban el jardin.
4.- Rani creo que piensa que es perro. Ella fue la primera que llegó, poco después de haberme mudado sola. Al rato rescaté a mi Negrita, y Rani creció siendo maternada por mi perra.