27/01/2026
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Ante algunos comentarios irónicos y despectivos respecto a lo ocurrido recientemente en nuestro pueblo de Huachumay, es necesario hacer una aclaración importante. Cuando se solicita la intervención de las autoridades no se está pidiendo lo imposible, como “cubrir todo el pueblo con paraguas”, “poner techo a todo el pueblo” o responsabilizar a la población por supuestamente haber construido junto a un río inexistente en la zona. Estas afirmaciones no solo distorsionan la realidad, sino que minimizan una situación que merece atención responsable.
Es evidente que la naturaleza no se puede controlar. Sin embargo, la gestión del riesgo sí se puede y se debe realizar. Solicitar la presencia de las autoridades no significa culparlas por la lluvia, sino exigir que cumplan su función de prevención, monitoreo, alerta temprana y respuesta oportuna frente a posibles emergencias.
Las lluvias intensas son fenómenos recurrentes en esta época del año y, precisamente por ello, es indispensable planificar con anticipación, identificar zonas vulnerables, orientar a la población, ejecutar trabajos de drenaje, encauzamiento y reforzamiento, y actuar antes de que se produzcan pérdidas humanas o materiales.
Afirmar que “nada se puede hacer frente a los desastres naturales” no exime de responsabilidades. Cuando existen riesgos, corresponde tanto al Estado como a la comunidad trabajar de manera conjunta para reducirlos, no recurrir a la burla ni a la desinformación cuando la amenaza ya está presente. La prevención no es exageración; es una muestra de responsabilidad y compromiso con la vida y la seguridad de todos.
Pedir atención hoy es prevenir tragedias mañana. La crítica es válida cuando construye y aporta soluciones; la burla, en cambio, no protege a nadie ni resuelve los problemas.