19/03/2026
Castilla-La Mancha donde Tomé mis fotografías y las dejé respirar, moverse, casi soñar, para que el viento también tuviera voz. Donde las imágenes dejaron de ser estáticas para cobrar vida. Con un toque de inteligencia artificial, intenté seguir los pasos de aquel hidalgo que confundía gigantes con molinos, pero que nunca dejó de perseguir sus sueños. Junto a su fiel escudero, recorriendo caminos inciertos en busca de Dulcinea, recordándonos que a veces la locura no es más que una forma valiente de ver el mundo.
“Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia.