07/02/2026
Jesús se aparece a las mujeres ¡Vayan a Galilea!
Cristo se les apareció en el camino, y las saludó diciéndoles “Dios las salve, la paz esté con ustedes” y ellas, al verlo, se postraron para adorarlo. Luego Jesús les dijo “No tengan miedo, vayan y digan a mis hermanos que vayan a Galilea porque allí me verán” (Mt 28).
Al ver a Jesús el Viviente, las mujeres conmovidas, se ponen rostro en tierra (Dios fascinante y tremendo), no lo pueden ver a la cara y lo adoran con temor y temblor, escuchan el saludo de la Paz y su corazón se pacifica aún más en medio de semejante sorpresa. Y luego escuchan: ¡No tengan miedo! Y reciben la instrucción de ir a anunciar a los discípulos que Jesús les manda ir a Galilea donde lo verán nuevamente.
¿Dónde está Galilea? ¿dónde se nos hace encontradizo el Viviente? ¿Dónde están nuestras Galileas, dónde se aparece el Resucitado en nuestras vidas?
Galilea es todo espacio y lugar donde mantengamos una mirada amorosa, un corazón receptivo y una confianza humilde en la Presencia Amorosa de nuestro amigo, hermano mayor y Salvador, Jesús de Nazareth, que se manifiesta en los acontecimientos más sencillos y ordinarios de cada día ¡Jesús vive!
Pero, ¿dónde vive Jesús y dónde nos ofrece su Vida?
Vive en el Amor que los esposos se entregan mutuamente; vive en el cuidado amoroso de los padres a los hijos, en el amor entre los hermanos de cada familia.
Vive en las relaciones fraternas y profundas que se dan en la amistad, en la escuela y el trabajo.
Vive en las miradas de cada bebe que llega al mundo y que, como aquel Niño Dios en el pesebre, espera y necesita todos los cuidados para vivir y desarrollarse.
Vive en la casa de la viuda que es poco visitada por sus hijos y nietos.
Vive en el rostro del emigrante que busca un trabajo para sostener a su familia y vivir dignamente.
Vive en la comunidad de la Parroquia que ora todos los días por la Paz para los países en guerra.
Vive en los maestros y maestras comprometidos que buscan educar y formar a los estudiantes en los valores del evangelio además de los contenidos académicos.
Vive en los voluntarios que colaboran en iglesias y organizaciones no gubernamentales para sostener y alegrar a personas y familias pobres y vulnerables.
Vive en el corazón de cada cristiano que lucha por la Paz y la Justicia y que ama con pasión a sus hermanos, promoviendo la causa del Reino de Dios.
Vive en ti que lees estas líneas, y vive en mí que las escribo.
Galilea está en nosotros, en los otros, y en los lugares más ordinarios, donde vivimos y convivimos cada día, y ¡en Galilea podemos encontrar al hijo de Dios vivo, a Jesús Resucitado!