09/06/2021
Teo
Mis primeros recuerdos de comida son de mi abuela, me gustaba mucho su forma de cocinar para nosotros pero se negaba a enseñarme como lo hacía. Ella siempre quizo que trabajara el rancho con mi papa. Yo era un niño en ese entonces y recuerdo que jugaba a qué tenía un restaurante, creo qué hay fue donde todo inició, comencé a interesarme por ingredientes que teníamos ahí en el rancho. Cuando mi abuela vio que empecé a cocinar por mi mismo, se acercó y ayudo a orientarme en el balance de sabores.
Me enamoré de un restaurante que se llamaba Carlos’n Charlie’s pedía chance de cocinar pero no tenían vacantes sólo de lavaplatos la tomé porque yo de verdad quería estar en ese lugar, cuando tenía oportunidad me pegaba con el panadero para tratar de absorber todo el conocimiento que el tenía. Ahí descubrí los ostiones que es algo que hasta la fecha me fascina.
Cuando estaba en la preparatoria la ciudad comenzó a vivir una ola de violencia e inseguridad muy grande. Tuve que dejar de estudiar y mudarme a Guadalajara donde conseguí trabajo en buenos restaurantes y ahí me di cuenta qué hay un mundo más allá detrás de las cortinas de los clientes, que es el mundo del cocinero. Toda una subcultura que solo las personas detrás de la línea conocen.
En Guadalajara me di cuenta que la carrera de cocinero a un alto nivel, para muchos era algo así como ser jugador de fútbol. Conocí a muchos chefs de renombre y por alguna razón me invitaban a visitar lugares donde nos trataban como celebridades, nos daban a probar ingredientes que en mi vida hubiera probado solo.
En Ciudad de México conocí a un chef que posteriormente se convertiría en mi mentor, me adentro mucho al mundo de los grandes cocineros. Un mundo que se mueve no por dinero sino por la huella que piensas dejar a futuras generaciones. La cocina para mi es una forma de expresarme y ver que a la gente le gusta es muy satisfactorio.
@ Torreon, Mexico