19/02/2026
Hoy es un día marcado en el calendario de la luna. Este miércoles 18 de febrero, millones de personas alrededor del mundo —y algunos en tierras peninsulares— iniciamos el Ramadán.
Para quienes se preguntan de qué trata: es nuestro mes sagrado, regido por el calendario lunar. Durante 30 días, practicamos el ayuno (sawm), absteniéndonos de comer, beber y otros placeres desde el alba hasta la puesta del sol. Pero no es solo "dejar de comer"; es un ejercicio de autodisciplina, purificación y empatía por los que menos tienen.
🏛️ Una herencia que compartimos con los Mayas
Como siempre les digo, el mundo es más pequeño de lo que parece. Aunque el Ramadán es un pilar del Islam, la práctica del ayuno es una sabiduría ancestral universal.
Los mayas también practicaban ayunos rituales rigurosos antes de ceremonias importantes o para pedir lluvias. Para ellos, como para nosotros en el norte de África, el ayuno no era un castigo, sino una limpieza:
En el cuerpo: Un "reset" necesario para desintoxicar y dar descanso al templo que habitamos.
En el espíritu: Una forma de silenciar el ruido del estómago para poder escuchar la voz del alma y fortalecer la voluntad.
✨ Un símbolo de unidad en tiempos difíciles
Lo más conmovedor de este 2026 es que el inicio del Ramadán coincide exactamente con el Miércoles de Ceniza, el arranque de la Cuaresma.
En una época tan atormentada por conflictos y divisiones, que estas dos tradiciones coincidan en el mismo día es un mensaje poderoso. Mientras unos ayunamos mirando a la Luna y otros inician su camino de reflexión hacia la Pascua, en el fondo estamos haciendo lo mismo: buscar ser mejores seres humanos.
Elijo ver lo que nos une: el sacrificio, la fe y el deseo de paz. Que este mes sea de luz para todos, sin importar cómo llamemos a Dios o hacia dónde miremos al rezar.
¡Ramadán Mubarak a mis hermanos musulmanes y un inicio de Cuaresma bendecido a mis hermanos yucatecos!