19/08/2026
En Fanal, la niebla no oculta el paisaje: lo convierte en misterio.
Estos antiguos tiles de Madeira (Ocotea foetens) parecen surgir de un mundo anterior al hombre, retorcidos por el tiempo y suspendidos entre la tierra y el cielo.
Frente a ellos, el paisaje deja de ser paisaje.
Se vuelve estado de ánimo.
La luz atraviesa la niebla como un último recuerdo. El árbol permanece inmóvil, solitario, contemplando un horizonte que ya no existe.