Somos Tribu

Somos Tribu fotografías de los pueblos originales, personajes, gastronomía y entrevistas. Con gratitud a los pueblos que nos abren su corazón y nos comparten su sabiduría.

Semblanza de Roberto Véliz el fotografo

Septiembre de 2025 Sinaloa de Leyva, Sinaloa. Roberto Véliz es un destacado fotógrafo naturalista y documentalista mexicano, reconocido por su profunda sensibilidad para capturar la esencia de los ecosistemas y las culturas que componen el vasto mosaico de México. Como miembro fundamental del colectivo "Somos Tribu", su trabajo trasciende la estética visua

l para convertirse en un poderoso testimonio de la interconexión entre la naturaleza, la identidad y las tradiciones ancestrales del país. Nacido con una vocación innata por la exploración, Véliz encontró en la fotografía el lenguaje ideal para interpretar y compartir su reverencia por el mundo natural. Su enfoque no es el de un mero observador, sino el de un partícipe respetuoso que busca dialogar con el entorno. A través de su lente, la majestuosidad de un paisaje, la singularidad de una especie endémica o la profundidad de una mirada humana se transforman en relatos visuales que invitan a la reflexión y al asombro. La labor de Véliz cobra su máxima expresión en los viajes que emprende con "Somos Tribu" por las geografías más remotas y auténticas de la nación. Su misión se centra en documentar dos Méxicos que coexisten y se entrelazan: el "México Profundo", aquel de las raíces milenarias, los saberes comunitarios y los rituales que persisten al margen de la modernidad; y el "México Reconocido", aquel cuya riqueza biocultural merece ser visibilizada, valorada y protegida a nivel global. El estilo fotográfico de Roberto Véliz se caracteriza por una composición impecable y un magistral manejo de la luz natural, elementos que utiliza para evocar la atmósfera y la emoción inherentes a cada escena. Sus imágenes son íntimas y a la vez monumentales, logrando aislar la belleza en los detalles más sutiles sin perder la perspectiva de la grandeza del entorno. Más que un registro, su obra es una forma de activismo visual que aboga por la conservación de la biodiversidad y el respeto a la dignidad de los pueblos originarios. A través de su portafolio, Roberto Véliz se consolida no solo como un fotógrafo de excepcional talento, sino como un cronista de nuestro tiempo, un puente entre mundos y un guardián de la memoria natural y cultural de México. Su trabajo es una invitación permanente a reconocer la invaluable herencia que nos define y la urgente necesidad de preservarla para las futuras generaciones. A las dos naciones hermanas que nos enseñan a agradecer desde el alma: la Yoreme con su "Chio okore uttesia" y la Rarámuri con su "Kwira Ba". Somos Tribu!!!

SOMOS TRIBU: LAS GUARDIANAS DEL TIEMPOCrónica de Roberto Véliz | Diario de la Expedición "El México Reconocido"REGISTRO ...
12/05/2026

SOMOS TRIBU: LAS GUARDIANAS DEL TIEMPO
Crónica de Roberto Véliz | Diario de la Expedición "El México Reconocido"
REGISTRO ETNOGRÁFICO N° 08-2024
Sujeto: Mujer Yoreme-Mayo (Matriarca de Linaje)
Comunidad: Ocoroni, Municipio de Sinaloa.
I. REGISTRO ANTROPOLÓGICO: EL ROSTRO COMO TERRITORIO
Al adentrarnos en las tierras bajas donde el Arroyo Ocoroni serpentea buscando el cauce del Río Sinaloa, nos encontramos con la mirada misma de la permanencia. En esta mujer reside el espíritu de la nación Yoreme-Mayo, una estirpe que guarda el secreto de la tierra frente al avance de la modernidad. Su rostro es una geografía de surcos profundos, similares a los lechos de los arroyos secos que esperan la lluvia del monzón.
II. FISIONOMÍA Y ADAPTACIÓN (ESTILO LUMHOLTZ)
La piel de esta matriarca es un registro geológico del sol de Sinaloa. Observamos en ella la estructura ósea robusta del linaje Mayo: pómulos prominentes y una frente amplia donde se asientan siglos de memoria oral. Su mirada, entrecerrada por la claridad del paralelo 25°, no es de cansancio, sino de soberanía. Es la "doble visión" del indígena: una que atiende la realidad de la siembra y otra que observa el mundo invisible de los ancestros en la Juya Ania (el mundo del monte).
III. INDUMENTARIA Y SIMBOLOGÍA
Viste una blusa de algodón con motivos florales, una prenda cotidiana que funciona como un altar portátil. Para el Yoreme, la flor es el símbolo supremo de la gracia. El cabello, de un blanco cenizo que evoca la arena del cauce del Ocoroni, se muestra libre, sujeto solo por la voluntad del viento. No hay artificio; hay una aceptación absoluta del ciclo natural, una dignidad que obliga al cronista a bajar la voz.
IV. CONCLUSIÓN ETNOGRÁFICA
Esta mujer de Ocoroni representa la persistencia del linaje Mayo. Ella es la depositaria de la lengua que se resiste a morir y de la ciencia de las plantas que crecen junto al agua. Su boca sellada es un acto de resistencia silenciosa; ella es el puente entre el mundo prehispánico de la sierra y el presente del valle. Mientras existan rostros como el suyo en el Municipio de Sinaloa, la raíz Yoreme permanecerá inquebrantable.
Aliados del Patrimonio: Aportaciones Voluntarias
Para quienes deseen sumarse como aliados y apoyar la continuidad de esta labor de documentación y crónica en el México profundo, se detallan los datos para contribuciones:
Titular: José Roberto Véliz Figueroa
Institución Bancaria: Bancoppel
Cuenta CLABE: 137744103036398595
Referencia: SOMOS TRIBU 136 (Favor de agregar la palabra ANÓNIMO si así lo desea).
Referencia Geográfica: El Fuerte, Sinaloa. El Río Grande.


DATOS DE GEOLOCALIZACIÓN Y CRONOLOGÍA
Ubicación: Margen derecha del Arroyo Ocoroni, zona de sabinos.
Municipio: Sinaloa.
Coordenadas Geográficas: 25° 48' 22" N (Paralelo) | 108° 10' 35" O.
Fecha de Registro: 12 de mayo de 2024.
Contexto: Estiaje de primavera; luz cenital sobre la cuenca del Petatlán.

📖 El Eco de la Sierra: Donde la Brújula Encuentra la ImagenHay senderos que no se borran con el tiempo, sino que se rede...
07/05/2026

📖 El Eco de la Sierra: Donde la Brújula Encuentra la Imagen

Hay senderos que no se borran con el tiempo, sino que se redescubren. Mi camino no es azaroso; mi brújula es el libro de Carl Lumholtz, ese registro del "México Desconocido" que hace más de un siglo sembró la curiosidad por lo profundo de nuestra tierra.

Siguiendo esa estela de exploración, soy Roberto Véliz, el fotógrafo. Si Lumholtz fue el cronista de lo que el mundo ignoraba, mi labor es la crónica del "México Reconocido", una exposición itinerante que busca dar rostro a nuestra identidad actual. Mi diario visual no es solo registro; es el testimonio de una vida dedicada al viaje y a la observación.

Bajo el sello del Colectivo Somos Tribu, mi lente recorre la geografía del alma y el paisaje en una travesía de 700 kilómetros:

La Partida: Desde las aguas del Mar Bermejo, donde nace el horizonte.

El Trayecto: Un viaje por el Río Grande, siguiendo el pulso del agua que une territorios.

El Destino: Hasta la majestuosidad de las Barrancas de Chihuahua, donde la piedra cuenta historias milenarias.

Dos hombres, dos épocas y un mismo norte. Mientras el libro de Lumholtz marca la dirección, mi cámara captura el latido de un México que se reconoce a sí mismo a través de la imagen.

🤝 Aliados del Patrimonio: Aportaciones Voluntarias

Para quienes deseen sumarse como aliados y apoyar la continuidad de esta labor de documentación y crónica en el México profundo, se detallan los datos para contribuciones:

Titular: José Roberto Véliz Figueroa

Institución Bancaria: Bancoppel

Cuenta CLABE: 137744103036398595

Referencia: SOMOS TRIBU 136 (Favor de agregar la palabra ANÓNIMO si así lo desea).

Referencia Geográfica: El Fuerte, Sinaloa. El Río Grande.

Somos Tribu 136, Roberto Vèliz al ser fotógrafo, su perspectiva no es solo la de quien viaja, sino la de quien observa y...
06/05/2026

Somos Tribu 136, Roberto Vèliz al ser fotógrafo, su perspectiva no es solo la de quien viaja, sino la de quien observa y captura la esencia de los lugares.
Roberto Véliz | La Mirada de la Tribu
"Mi nombre es Roberto Véliz, y mi lenguaje es la luz."
Como fotógrafo, he dedicado mi vida a perseguir instantes que las palabras no alcanzan a explicar. Pero esta vez, mi cámara y yo no somos solo testigos; somos parte del camino. En esta nueva expedición de Somos Tribu 136, asumo el reto de narrar nuestro viaje más ambicioso hasta la fecha: una travesía de contrastes radicales.
Desde el primer destello del amanecer en el Mar Bermejo, donde la sal corta la respiración, hasta el ascenso vertical hacia los abismos cobrizos de las Barrancas de Chihuahua. Mi misión es capturar no solo el paisaje, sino el pulso de quienes nos atrevemos a cruzarlo.
¿Por qué narro este viaje?
Porque pasar de los 0 metros sobre el nivel del mar a la cumbre de la Sierra Madre a más de 2,400 metros es una metáfora de la vida misma: un esfuerzo constante, una belleza que duele y una recompensa que solo se encuentra en las alturas.
Soy el narrador de esta historia, el lente de esta tribu y el compañero de ruta que te llevará a conocer el México Reconocido la galería itinerante que pocos ven, pero que todos deberíamos sentir.

El Latido de las Aguas: Las Aves del Gran CinaroEn el corazón del Gran Cinaro, donde el río serpentea y las presas guard...
04/05/2026

El Latido de las Aguas: Las Aves del Gran Cinaro

En el corazón del Gran Cinaro, donde el río serpentea y las presas guardan el espejo del cielo, las aves no son simples habitantes; son las guardianas del equilibrio. Ver a este cormorán, con el cuello extendido y la mirada fija en las profundidades, es presenciar un ritual de supervivencia que ha ocurrido por milenios.

Esta silueta oscura y elegante es un Cormorán Neotropical (Phalacrocorax brasilianus), conocido localmente como "Pato Buzo". Esta ave es un maestro del aire y el agua, cuyas plumas, al no ser completamente impermeables, le permiten sumergirse a grandes profundidades con menor flotabilidad para cazar. Al terminar, es común verlo con las alas extendidas al sol, en una pose casi heráldica, secándose para volver a volar.

Un Vínculo Indisoluble con la Vida

Cuidar a las aves del Cinaro es, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos. Ellas actúan como bioindicadoresde la salud de nuestra tierra: si el ave desaparece, el agua está enferma; si prospera, la vida fluye. Su protección asegura que los ciclos de nitrógeno y fósforo continúen, que las poblaciones de peces se mantengan sanas y que el ecosistema no colapse.

Crónica de un México Reconocido

Esta poderosa imagen forma parte del diario y crónica de Roberto Véliz, fotógrafo que captura la esencia de nuestro entorno. La obra integra la exposición itinerante de México Reconocido, un esfuerzo por visibilizar la riqueza natural de nuestra nación. Desde el Colectivo Somos Tribu, y específicamente a través de Somos Tribu 136, recorremos este camino de identidad que se extiende desde el Mar Bermejo hasta las Barrancas del Cobre.

Reflexión Ancestral: El Juya Annia y la Kwira Ba

Proteger al Gran Cinaro y sus aves es un acto de gratitud. Al alzar la voz por su conservación, aseguramos que el canto y el vuelo sigan siendo el lenguaje de nuestro hogar. Nos despedimos de la naturaleza honrando la cosmovisión de la gran Nación Yoreme, reconociendo el Juya Annia (el mundo del monte) con un profundo Chioo okore uttesia, agradeciendo la fuerza y la vida que emana de cada criatura. Nos unimos también al sentir de la gran Nación Raramuri con el saludo de Kwira ba, reconociendo que todos somos uno con la tierra que pisamos.

Aliados del Patrimonio: Aportaciones Voluntarias

Para quienes deseen sumarse como aliados y apoyar la continuidad de esta labor de documentación y crónica en el México profundo, se detallan los datos para contribuciones:

Titular: José Roberto Véliz Figueroa

Institución Bancaria: Bancoppel

Cuenta CLABE: 137744103036398595

Referencia: SOMOS TRIBU 136 (Favor de agregar la palabra ANÓNIMO si así lo desea).

Referencia Geográfica: El Fuerte, Sinaloa. El Rio Grande.

04/05/2026
04/05/2026
El Guardián del Tejido: Resistencia sobre Dos Ruedas, el Artesano SinaloensePor Roberto VélizHay imágenes que detienen e...
03/05/2026

El Guardián del Tejido: Resistencia sobre Dos Ruedas, el Artesano Sinaloense

Por Roberto Véliz

Hay imágenes que detienen el tiempo y narran epopeyas silenciosas. Esta es una de ellas. Retrata a Don José, un hombre de la sierra de Sinaloa, específicamente de la región de Ocoroni, quien personifica la figura del último comerciante de palma. Su vida es una trenza indisoluble de tradición, esfuerzo y una dignidad inquebrantable que desafía la modernidad.

Bajo el sol de justicia del mes de mayo, cuando el calor en Sinaloa se vuelve un enemigo físico y el asfalto parece derretirse en el horizonte, emerge Don José en su bicicleta. No es un viaje ligero; su vehículo es un escaparate rodante de mercancías tejidas con maestría: canastos, petates, cestos, sombreros y más. Cada pieza es un fragmento de historia y cultura que baja de la sierra para encontrarse con el valle.

La labor de Don José es total. No es solo un vendedor, es un artesano que vive su proceso. En su labor diaria en el campo, recolecta la materia prima: la palma. Con paciencia y respeto, la guarda, la prepara y la teje, transformando la fibra vegetal en objetos de utilidad y belleza. Solo entonces, emprende el recorrido.

El viaje es una hazaña: son más de 80 kilómetros desde Ocoroni hasta la ciudad de Guasave, pasando por diferentes ranchos y pueblos. Es un trayecto que ya no se ve a diario; Don José es, quizás, el último comerciante de su estirpe, ya sea a pie, a caballo o en bicicleta. Su andar es una metáfora de la voluntad del hombre de campo, movido por el sueño de construir un mejor Sinaloa.

Este artesano no se limita. Sus sueños son altos y el capitalismo voraz, con su producción en masa y sus objetos desechables, no ha podido acabar con ellos. Su presencia en la carretera es un acto de rebeldía, una declaración de principios: lo hecho a mano, con tiempo y con alma, tiene un valor incalculable.

Somos Tribu, el México reconocido, el diario y crónica de Roberto Véliz. A través de este lente, ponemos de manifiesto y hacemos un reconocimiento muy alto para que se escuche fuerte la voz de los pueblos nativos. Su presencia está aquí, en cada fibra de palma, en cada vuelta de rueda, en la figura de Don José, el guardián del tejido.

I'i noka (Tejer historias), Am yee i'i noka (Mi corazón teje historias).

"Por todo lo que somos y por todo lo que nos une".

Este proyecto busca preservar y difundir la labor de artesanos como Don José. Si deseas colaborar o sumarte a esta causa, por favor contáctanos:

Contacto para apoyar el proyecto:

Teléfono / WhatsApp: 687 130 1143

Correo electrónico: [email protected]

Proyecto: Rostros de mi Tierra / Somos Tribu

Somos Tribu chiookore, kwira ba.

HOMENAJE A LAS ABUELAS Y MUJERES RESIDENTESRaíces del Campo, Semillas del FuturoMírame bien. Mis manos, surcadas por los...
30/04/2026

HOMENAJE A LAS ABUELAS Y MUJERES RESIDENTES

Raíces del Campo, Semillas del Futuro

Mírame bien. Mis manos, surcadas por los años y el trabajo, cuentan una historia.
Una historia que empezó hace mucho, cuando el mundo era otro. Nací en la tierra,
bajo el sol abrazador y la luna plateada. Mi escuela fue el campo, mis maestros la
naturaleza y la vida misma. Aprendí a leer los cielos, a escuchar el viento, a cultivar
la tierra y a criar a mis hijos con amor y sacrificio.

No tuve libros ni cuadernos, pero mi mente era una biblioteca llena de sabiduría.
Sabía curar con hierbas, cocinar con fuego y construir con barro. Conocía los
secretos de la siembra y la cosecha, y cómo sobrevivir a las tormentas. Mi aroma era
una mezcla de tierra mojada, flores silvestres y la leña que calentaba nuestro hogar.

Mis hijos eran mi tesoro. Por ellos, trabajé hasta el cansancio, sin importar el frío o
el calor. Les enseñé a ser fuertes, a ser honestos y a nunca rendirse. Les mostré que
la verdadera riqueza no está en el dinero, sino en el amor, la familia y la
comunidad. Les abrí las puertas a un mundo mejor, un mundo que yo no pude
tener.

Mis hijos se convirtieron en profesionistas. Médicos, maestros, ingenieros,
abogados. Me sentí orgullosa de ellos, de ver cómo sus sueños se hacían realidad.
Sabía que mi esfuerzo había valido la pena, que mis sacrificios habían dado frutos.

Pero el tiempo no se detiene. El mundo cambia, y con él, las personas. Mis hijos se
fueron a la ciudad, a buscar un futuro mejor. Y yo, me quedé aquí, en el campo,
cuidando la tierra que me vio nacer.

Hoy en día, veo cómo las nuevas generaciones se olvidan de sus raíces. Se dejan
llevar por la tecnología, por el consumo y por el individualismo. Se olvidan de la

importancia de la familia, de la comunidad y del amor. Se olvidan de la grandeza
que reside en las cosas simples.

Me entristece ver cómo se pierde la esencia de lo que somos. Pero no pierdo la
esperanza. Sé que hay personas que todavía valoran la tradición, la cultura y la
sabiduría de los ancianos. Sé que hay personas que están dispuestas a luchar por un
mundo mejor, un mundo más humano y más solidario.

Yo soy una de esas personas. Soy una mujer del campo, una abuela, una madre. Soy
la memoria de un pasado, la esperanza de un futuro. Soy la fuerza de la tierra, la
sabiduría de la naturaleza, el amor de la familia.

Soy una tribu. Soy un México Reconocido. Soy la historia de una generación que se
resiste a olvidar.

SOMOS TRIBU • EL MÉXICO RECONOCIDO
Crónica y Diario de Roberto Véliz | Fotógrafo
Sinaloa de Leyva, Sinaloa | 30 de abril de 2026
Contacto: [email protected]

Dirección

Obregon 29 Centro
Sinaloa De Leyva
81910

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