31/05/2024
Con olor a dulces y pastelitos...
Carlos Iván Castillo Herrera
El Tradicional Jueves de Corpus Christi también llamado el Día de los Enamorados, en San Cristóbal de Las Casas desde hace mucho tiempo ha sido importante.
Hoy que amanecimos con el olor y antojo de los dulces típicos les compartiré algunos datos proporcionados por dos grandes investigadores: Andrés Aubry y el maestro Manuel Burguete Estrada.
Don Andrés nos menciona que:
"La fiesta del Corpus rompía la monotonía de la vida urbana. Todos los pueblos, desde San Felipe hasta Totolapa, estaban requeridos; con sus cruces, pendones, chirimías, trompetas y danzas para la procesión y el adorno de las calles y la iglesia con flores y ramos"
El maestro Burguete nos cuenta que:
"La fiesta de Corpus se celebraba de forma muy alegre, al amenecer se escuchaba el tañido de las campanas convocando a los fieles a misa en Catedral, la cual era adornada espléndidamente. Al terminar la misa oficiada por el obispo en turno, se realizaba una solemne procesión, acompañada de grupos de indígenas de San Felipe, San Andrés, San Lucas, San Miguel, Huixtán, Chamula, Oxchuc. Se recorría las principales calles, se arrojaban flores, música y dulces (se cree que de allí nace la costumbre de intercambiar regalos y dulces en Corpus).
Lo de las mulitas era una tradición colonial por aquello de los campesinos que transportaban sobre lomo de asnos o mulas frutos de la tierra para ofrecerlos a Dios.
Lo de las serenatas es otra costumbre muy grata que rompe el silencio de la noche; antes eran bandas militares que despertaban a las novias, después las marimbas, los mariachis, las estudiantinas, los trios o don Luz Ozuna (¿Qué dice tu corazón?).
Al otro día era de rigor el regalo de dulces en las clásicas mulitas o canastitos"
Ahora bien les digo que después de participar en los actos importantes religiosos la costumbre y tradición distintiva del Día de Corpus Christi era la serenata, llevarle a la novia una su mulita, un su canastito con su dotación exquisita de dulces o pastelitos o llevarle sus flores;
todo esto hizo que este día se volviera muy importante en la vida de los sancristobalenses, los muchachos deseaban enamorar a la novia con aquellos dulces hechos por las manos artesanas, con las recetas heredadas por las monjas de la Encarnación, que empalagaban los paladares con su dulzura, con aquellas serenatas de marimba, que eran bien acompañadas del "fuertesito" para calentar la garganta y poder dedicarle el más lindo tema con el que la amada caería rendida a los brazos de su Romeo.
Hace un par de años escribí una reseña como homenaje a la vida de Doña Margarita Mendoza Cancino que junto a su hermana mayor doña Quintina Mendoza y los hermanos de la Dulceria #1 fueron los pioneros en la venta del Jueves de Corpus Christi y que habría empezado en los portales del centro, con el tiempo fué tomando más fuerza y más artesanos fueron aprendiendo este oficio, dándole más identidad y tradición.
Hoy tratamos de darle la importancia que merece en lo religioso, en lo cultural, en lo tradicional y en lo gastronómico, por eso desde aquí les invito a que no perdamos el amor por los dulces y pastelitos y vayamos a comprar para empalagarnos comiendo los dulces de leche, nuegados, corteza de naranja,m y limón, higos, copepé, gaznates, turuletes, tártaras, dulces de yema, mazapán, acitrón de calabaza, dulces de garbanzo, torrejas, mejidos, mocas, merengues (niño envuelto), turrones cocadas, cajetas de manzana, membrillo o durazno, rompope, curtidos de jocote y nanche, ciruelas pasas entre otros sin olvidar mis preferidos los chimbos y los suspiros.
Comamos y enamoremos a nuestras novias escuchando la marimba, viendo los coloridos puestos con adornos de festón y flores, arriando las abejas recordando lo más bello del Jueves de Corpus Christi...