05/10/2024
El deseo de Ser Amado
Palabras en cierta manera terribles e implacables, pero quizás también verdaderas de la poeta Margaret Atwood. El amor es una necesidad humana y biológica (en el sentido de ser aceptado, cuidado, protegido), pero limita y en cierta manera aliena nuestros actos. En busca del amor muchas veces nos perdemos a nosotros mismos, nos engañamos y engañamos a los otros (después de todo, seducir significa engañar) y sentimos una presión para ser otros, mejores, más amables. Y cuando encontramos un objeto que amamos, nos aferramos a él, nos volvemos esclavos de sus reacciones y aprobaciones. Y pese a todo, ¿tiene sentido la vida sin el amor, sin ese estar al menos en cierta forma sometidos o subyugados a algo que nos da sentido? ¿Es posible amar sin necesidad como pura expresión libre? Tal vez sí, pero entonces ya se ha superado el deseo de ser amado, se ama, pero no se necesita ser amado. Este es el modo de amor del sabio, del santo, del ser que ha encontrado una libertad espiritual, abandonando el ego. En el budismo, es el camino del bodhisattva. Un amor sublime pero que quizás ha perdido esa loca pasión poética del amor romántico, del amor que elige un solo objeto y encuentra en él la totalidad del universo. Ese otro amor, al contrario, encuentra la totalidad del universo en cada cosa, y no elige, es ecuánime, todo tiene el mismo sabor puro y divino. Y, sobre todo, no depende de un único otro para su felicidad; Reconoce que cada cosa depende de todos los demás y que toda identidad es una ilusión. Amar a una persona, creer que esa persona es la única, es todo, que nos salva, nos da sentido, es al fin de cuentas una ilusión.
La ilusión más bella; para muchos la última ilusión que debe ser abandonada en el camino a la libertad.