08/05/2025
La parte más encantadora de documentar un espectáculo es soltar el control.
Siempre hay un factor sorpresa.
Esta vez, mientras fotografiaba los fascinantes movimientos de la danza Africana de Guinea, me encontré desafiándome a mí misma: buscar ángulos nuevos, moverme entre un círculo cerrado de espectadores… incluso había niños sentados en el suelo, observando atentos.
Me tocó hacer mis propias piruetas para encontrar espacios entre los cuerpos.
Y aunque parecía imposible lograr algo entre tanto movimiento, la mejor sorpresa fue justo esa: el resultado de este breve fotorreportaje.
Cuando las condiciones no parecen ideales, lo único que queda es confiar. Sentir y fotografiar desde el cuerpo más allá de lo que la mente cree que es una “buena composición”.
Y así fue que se me reveló la magia mientras trabajaba en la edición: me percaté de las manos.
Era el elemento constante.
Manos que dibujan el ritmo en el aire, que narran sin palabras, que conectan el cuerpo con el tambor y el alma con la tierra.
Las manos como gesto, como canal, como símbolo.
Esta es mi particular lectura sobre esta presentación de danza Afro guineana, y que comparto a través de estas fotos.
Fue todo un gozo capturar tan hermosos movimientos.
Gracias por su energía .tulum