28/07/2025
Vuelve al juego y tiemblan: el regreso de Samuel Gurrión
En política, no hay ataque gratuito: cuando te golpean es porque te temen. Eso es lo que está ocurriendo hoy con Samuel Gurrión Matías, ex diputado local, ex presidente del Congreso de Oaxaca y empresario con más de cuarenta años de trayectoria, a quien buscan frenar con notas recicladas, linchamientos mediáticos y rumores sin sustento. ¿La razón? Muy clara: su regreso al escenario político ya incomoda a más de uno.
No es la primera vez que intentan desacreditarlo, pero esta vez el golpeteo tiene un tono más desesperado. Lo critican por un viaje personal a Europa, como si fuese funcionario en funciones, como si hubiese tomado un avión pagado con recursos públicos. Pero no: Samuel Gurrión no tiene hoy ningún cargo, y lo que gastó, lo hizo con dinero ganado legítimamente como empresario. ¿Desde cuándo es escándalo tener éxito fuera del erario?
Y es que el ataque no es por el viaje: es por lo que representa. La ciudadanía lo recuerda como un legislador cercano, de resultados, no de retórica. Durante su paso por la LXV Legislatura, no se escudó en los números para quedarse callado: presentó más de 70 iniciativas, logró 35 aprobaciones y presidió con firmeza la Mesa Directiva. Desde ahí impulsó reformas en favor de sectores invisibilizados: artesanos, personas adultas mayores, comunidades con rezago social. A diferencia de otros, Samuel Gurrión no se desapareció del Congreso… ni del territorio.
Tampoco se puede ignorar su papel en el reconocimiento legal de Zipolite y Mazunte como Agencias Municipales. Aunque sus detractores lo llamaron “sabadazo”, para las comunidades fue un acto de justicia. Fue una respuesta institucional a una demanda legítima, no un capricho.
Hoy que su nombre vuelve a hacer eco, que en las calles y cafés políticos se habla de él, los mismos de siempre intentan detener su marcha sacando el expediente de siempre: rumores sin fundamento, acusaciones recicladas, enredos mediáticos. Pero Oaxaca ya no compra humo.
Quienes no quieren que Samuel Gurrión regrese, deberían ganarse a la gente con trabajo, no con ataques. Porque si algo ha demostrado el exdiputado, es que tiene lo que pocos en la política actual: trayectoria, legitimidad y respaldo popular.
Sí, volvió al juego… y por eso tiemblan.