30/10/2025
Hace un par de semanas viajamos a casa de Lupita y Paty para realizar una sesión de fotos.
Lupita es una gran amiga y nos había compartido la historia de su mamá, una mujer fuerte, dulce y luminosa.
Aquella sesión pensada para celebrar su cumpleaños, se fue posponiendo… hasta que, por fin, sucedió.
Y no sabíamos entonces que el tiempo nos estaba regalando algo más que imágenes: nos estaba dando un recuerdo eterno.
Hoy Paty ya no está, y su ausencia deja un inmenso silencio en su hogar.
Pero también deja recuerdos e historias, deja su sonrisa luminosa, sus recetas, su amor multiplicado en cada uno de los suyos.
Deja la calidez de su mirada, la ternura de sus manos, la luz que permanece en quienes la amaron.
Gracias, Paty y Lupita, por abrirnos la puerta de su casa y del corazón.
Por permitirnos capturar un instante tan íntimo, tan frágil, tan lleno de vida.
Porque a veces, una fotografía no es solo una imagen:
es la forma en que el alma sigue diciendo aquí estoy.