16/02/2026
Bajo el cielo de Mixquiahuala, el aire se llena de una mezcla nostalgia y alegría vibrante. La Quita Bandera de San Nicolás de Tolentino no es solo el fin de una tradición religiosa; es el último latido de devoción que abre paso al estallido del color.
Con el descenso de la bandera, se cierra un ciclo de fe, promesas y sahumerio. Es un momento pausado, donde el respeto al santo patrono se siente en cada mirada y en el silencio de la plegaria cumplida. Pero en este rincón de Hidalgo, el adiós es también una bienvenida.
Al bajar el estandarte, el eco de los cohetes cambia de tono: ya no anuncian solo la bendición, sino el grito de libertad del Carnaval. La solemnidad se funde con la algarabía, y el fervor se transforma en danza. Es el puente perfecto donde el alma se purifica para luego entregarse al ritmo, a la máscara y a la fiesta que une a todo un pueblo.
Mixquiahuala no olvida su raíz, la celebra. Y hoy, mientras la bandera se guarda con honor, el corazón ya late a ritmo de comparsa.