03/12/2025
Sus ojos luminosos, inquietos, como dos enormes signos de interrogación, pero provistos de una profunda comprensión del mundo que le rodea.
Expectante de cada amanecer que aún no ha visto, de cada libro que no ha leído; a la espera de las conversaciones que cambiarán sus pensamientos, ansiosa de conocer los lugares lejanos que algún día visitará.
A cierta distancia, también le aguardan los primeros amores, esos que llegan con la fuerza y la dulzura del sol de otoño. Le esperan las amistades, esas que se forjan en la risa compartida y en el llanto consolado.
La vida le tiene preparadas incontables experiencias que aún no puede imaginar, conversaciones bajo estrellas que aún no ha logrado contar.
Un día no muy lejano, se descubrirá a sí misma, se mirará al espejo y reconocerá en sus propios ojos la fuerza que siempre estuvo ahí.
Le aguarda el descubrimiento de sus propios talentos, de todo eso que hará tan naturalmente que le parecerá algo común, hasta que alguien le diga que es extraordinario. Le esperan las pasiones que definirán sus días, los sueños que la desvelarán por las noches, los proyectos que la llenarán de propósito. Le aguarda la experiencia de ayudar a alguien, de ser la luz en el día oscuro de otra persona, de descubrir que tiene el poder de hacer una diferencia en el mundo. Le esperan también las risas hasta que le duela el estómago, las conversaciones que se extienden hasta el amanecer, los silencios cómodos con personas que comprenderán su alma sin necesidad de palabras.
Mientras tanto, en su rostro se dibuja una certeza, como si intuyera que todo lo que viene, será una odisea digna de ser vivida.
Sin saber aún que habrá días difíciles, momentos en que el mundo parecerá demasiado pesado, instantes en que dudará de sí misma. Pero algo en su energía sugiere que cuando esos momentos lleguen, ella tendrá la determinación de atravesarlos con la misma dulzura con la que ahora sostiene las flores entre sus manos.
¿Qué secretos guarda en su mirada? ¿Cuál es el secreto de sus ojos? Quizá el más importante sea este: que está lista. Lista para recibir todo lo que la vida tiene preparada para ella, lista para caer y levantarse, lista para equivocarse y aprender, lista para amar profundamente incluso sabiendo que el amor a veces duele, lista para soñar en grande.
Sus ojos, tan claros y serenos, pronto verán la complejidad del mundo, la belleza que coexiste con el dolor, la forma en que la luz siempre encuentra grietas por donde colarse incluso en la oscuridad más densa. Y con cada experiencia, con cada nuevo descubrimiento, esos ojos se volverán aún más profundos, sin perder la luz que ahora los ilumina.
El bosque la cobija hoy con su penumbra dorada, como si quisiera guardar este momento en su memoria milenaria:
Mirarla es recordar que todos estuvimos alguna vez en ese mismo umbral, con toda la vida por delante y la esperanza como única brújula.
Y entonces tal vez, solo tal vez, contemplarla nos recuerda que nunca es demasiado tarde para recuperar esa forma de mirar el mundo, esa disposición a maravillarnos, esa valentía vestida de dulzura que nos permite enfrentar lo desconocido sin perder la ternura.
Que la vida la trate con la misma gentileza con la que ella mira al mundo. Que encuentre belleza en cada esquina, bondad en cada encuentro, significado en cada experiencia. Y que cuando, dentro de muchos años, mire hacia atrás a este momento capturado en el bosque, pueda sonreír reconociendo que todo lo que vivió valió la pena.
- El Secreto de Sus Ojos