08/08/2020
• ¿Sabes por qué a Álvaro Obregón se le conocía como el manco de celaya?
Datos históricos:
Además de su participación en la Revolución Mexicana, fue presidente de México de 1920 a 1924.
Se le reconoce por su habilidad y estrategia en la batalla, punto que me lleva a contarles la siguiente anécdota y dato curioso de él.
Corría el año de 1915, cuando el general Álvaro Obregón buscaba poner resistencia a las tropas armadas de Pancho Villa.
En una de esas batallas, siendo más precisos en lo que hoy se conoce como la batalla de Celaya que recibe este nombre por el lugar donde se llevó a cabo, Obregón se ve envuelto en un fuego cruzado y en su intento de llegar a las trincheras, fue abatido por una granada que cayó a un costado haciéndolo perder su brazo derecho.
A pesar de tal suceso, Obregón ganó la batalla, sin embargo
Cuenta la leyenda que...
En su intento de recuperar su brazo, Obregón tomó parte de su extremidad perdida y la llevó al cirujano. Y aunque éste no pudo ayudarlo, le pidió si podía conservar su extremidad debido a la gran admiración que sentía por él. El permiso fue concedido y de esta forma su brazo fue puesto en un frasco con formol.
A partir de este momento, se dice que años más tarde el doctor en una noche de copas contrata a una pr******ta. Ésta le roba el brazo en formol y termina sobre una repisa de un bar en la avenida insurgentes.
Pasan los años y el mismo doctor, acude por casualidad a ese mismo bar, se da cuenta del curioso frasco y reconoce la mano empuñada de quién fue su jefe: Álvaro Obregón. Éste llega a un acuerdo con el dueño del lugar y recupera la mano.
En 1928, Álvaro fue asesinado en San Ángel por el joven católico José de León Toral. Años más tarde, erigen un monumento en su honor (el de la foto), que es actualmente el parque de la bombilla y en 1935 deciden poner en exhibición el frasco de formol con su mano empuñada.
La gente podía ir a verla, tal y como se muestra en la última foto, pero en 1989, durante el mandato de Carlos Salinas se decide quitar el frasco e incinerar la mano, poniéndole fin a esta rara y curiosa travesía.