19/05/2026
Una de las características humanas que más me sorprenden es nuestra capacidad de sentir y expresar emociones. Desde niños aprendemos a identificarlas con dibujos, canciones y cuentos, pero esto siempre está limitado a las emociones más básicas o sencillas.
Y hay momentos de la vida muy específicos que nos hacen aprender que las emociones también pueden aparecer en combinaciones muy extrañas e inesperadas, a veces muy bonitas y otras muy amargas o hasta incómodas.
Al final de cuentas lo más importante es reconocer nuestra capacidad de poder sentir todo ese universo de cosas porque es lo que nos vuelve humanos y nos ayuda a conectar con las personas. Qué aburrida sería la vida sin poder sentir nada!
A mi me tocó aprender que la tristeza y felicidad pueden vivir dentro de uno al mismo tiempo, que puedes saltar de una emoción a otra en cuestión de minutos. Tristeza por un pasado que terminó abruptamente. Y felicidad por la oportunidad de seguir aquí y vivir un nuevo presente y construir un nuevo futuro.
Me concentro muchísimo en la bendición que es poder sentir esta rara combinación porque es evidencia de que lo que viví y sentí fue real, evidencia de que todo el amor que entregué sigue aquí. Y lo más bonito de toda esta extraña y compleja situación es que el resultado es que mi corazón solo crece más para darle cabida a este gran amor que siento por el pasado y por el presente, y sobre todo que tengo la oportunidad de seguir sintiendo este amor.
El amor siempre le va a ganar al dolor, esto es solo otra etapa del proceso de adaptarme a mi nueva realidad, es parte de mi proceso de aceptación. Las cosas se siguen acomodando solitas poco a poco en mi vida y eso está bien.
Paciencia y esperanza ✨