23/01/2026
Ser mamá no me enseñó a hacer mejores fotos.
Me enseñó a sentir distinto.
A mirar más lento.
A entender el cansancio en otros ojos.
A respetar los silencios.
A reconocer el amor incluso cuando no es perfecto.
Nadie te prepara para ser mamá y fotógrafa al mismo tiempo.
Para editar de madrugada.
Para cargar culpas junto con cámaras.
Para dividirte… y aun así darlo todo.
Pero la maternidad me volvió más humana.
Más empática.
Más sensible a los detalles que antes pasaban desapercibidos.
Hoy no solo tomo fotos.
Acompaño historias.
Abrazo procesos.
Entiendo emociones.
Y si mi mirada cambió,
no fue a pesar de ser mamá,
fue gracias a eso.