28/08/2026
He aquí a un filósofo de pañales, un erudito que aún no sabe gatear pero que ya ha comprendido el arte de la pausa. Sostiene su taza de estambre con la misma solemnidad con la que un catedrático sostiene su cátedra, y en sus ojos —aún sin enfoque del todo— se adivina la chispa de quien está a punto de descifrar los grandes misterios de la vida.
¿Qué estará pensando mientras el humo imaginario de su café de felpa asciende hacia el techo?
Quizás medita sobre la relatividad del tiempo (ese que, para él, solo existe entre biberón y biberón). O tal vez escribe, en su mente diminuta, el primer capítulo de una novela que empezará con un "Érase una vez" y terminará con una sonrisa.
📩 ¿Quiere que su pequeño filósofo tenga su propia sesión?
Escríbanos. Le prometemos café de juguete, libros de cartón y la dosis justa de sabiduría de pañal.