18/08/2026
Hay momentos que solo existen una vez.
Una etapa en la que todavía no conocemos ese rostro, no sabemos cómo será su voz, ni quién llegará a ser.
Como fotógrafo, quizá una de las cosas que más me atraen de retratar un embarazo es precisamente eso: fotografiar una historia antes de que comience una de sus etapas más importantes.
Detener en una imagen la espera, la transformación y ese instante en el que una nueva vida ya forma parte de la historia, aunque todavía no podamos verla.
Porque fotografiar no siempre es guardar lo que está sucediendo.
A veces es guardar lo que está a punto de suceder.