10/08/2025
Hace unos días publiqué un texto, el de "¿Qué tal si mi pasión por escribir la hacemos paga?". Obviamente, no soy tan famosa como para que la oportunidad de mi vida llegara al día siguiente, pero al menos la voz en mi cabeza de "publícalo, publícalo" se ha calmado. Ahora dice: "haz el siguiente, haz el siguiente".
Y aquí va: Un Shabbat cualquiera, me retorcía en la cama de lo incómodo que se sentía mi cuerpo. Llego de visita un ataque de ansiedad. Sentía en 3D el recorrer de la sangre en mis venas.Me dolía la cara. Me ardía el ser. Habían hablado de mi: de mi apariencia, mi trabajo, mi forma de vestir, mis decisiones... Lo único que quedó intacto fue mi maternidad, BH.
Ughhh, ¿de verdad este es el texto que quiero escribir? No puedo ser como J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, que en su peor momento tomó una servilleta y empezó a escribir una de las sagas más emblemáticas.
En fin, me aterraba la idea de que sus palabras llegaran a muchos oídos. Y entre lágrimas, a modo de reflexión, le decía a mi esposo:"Hay que ser muy cuidadosos y no hablar de otras personas. Uno, porque si no están presentes, no tienen cómo defenderse.Y dos, porque es como darles un juicio de valor que puede arruinarles la vida y la reputación".
Me dolía la cara, como dice Amalia Andrade. Y aunque quería taparme con la cobija, ni eso podía: me ahogaba. Qué fuerte es tener la cara tan expuesta, sin posibilidad de esconderla.
(Notita: Si ya me pagaran por escribir, esta es la parte de los videos donde sale el anuncio de la crema que te ayuda a que deje de dolerte la cara y puedas salir a enfrentar al mundo haha. Aún no me pagan!! pero ustedes pueden etiquetar el nombre de la crema en los comentarios, si quieren ayudarme en mi proyecto de que me paguen por escribir).
Perdón por sacarlos de la trama de esa forma. Continuemos…
Los que veían mi cara deformada, decían frases típicas como “no te lo tomes personal”.
Literalmente estaban hablando de MI PERSONA. Es difícil no tomarlo personal…
La opinión de ella es irrelevante…
¿Con cuántas personas puede llegar a hablar ella?
El fin de Shabbat trajo otra cachetada del mundo. Dos eventos que tenía planeados se cancelaron.
Pensé:"¿Será que el universo entendió muy literal que me dolía que me vieran la cara?"
Un carrusel de emociones: luchar por recuperar eventos, asumir que hay cosas que no puedo controlar, y tratar de no quedarme paralizada. Me repetía:
¡Toma el control! Está bien sentir, pero que tus emociones no te dominen.
El miércoles me sentí un poco mejor. El jueves retomé las riendas, taché pendientes de mi lista; orgullosa, iba a irme a la cama ese día. Y bum, una discusión evidenció que tenía muchas cosas aún de la lista “por hacer”.
Fócus, Hana, fócus!
Me sentía como una completa id**ta que cree que está avanzando, pero al final del día tiene un montón de pendientes y emociones que no terminan de resolverse. Estancada estaba. Y afectando a mi entorno!
El viernes era el gran día para desquitarme de la dichosa semana en una sesión de fotos.
Pero no paro ahí! A las 3:00 a.m. recibí 17 llamadas perdidas del exterior!
Lo noté a las 5:00 a.m., justo cuando iba "a levantarme a trotar para transformar mi vida". Un nuevo nivel de crisis había sido desbloqueado.
Aun así, debía romperla el viernes. A pesar del peso en el cuerpo y de las ganas de desaparecer, tenía una familia esperándome.
Era el Bar Mitzvá de su hijo. Con la familia viniendo de lejos y las ansias de celebrar, yo, con mis fantasmas a cuestas, tenía que desaparecerlos por unas horas y activar mi mejor versión.
Esa familia, sin saberlo, me hizo un bien enorme: me obligaron a vestirme, salir y darle la cara al mundo. Gracias a D-os, mi cara queda detrás de la cámara, jaja.
No menos rota, entiendo que debo seguir adelante porque soy la CEO de mi vida.
El plan: ocupar la mente, trabajar, sentirse útil. Seguir escribiendo.
Si a ti te hace bien leerme, si te entretiene o te gusta, coméntalo!! Así tengo mas alcance!
Y si sabes de alguien que necesita textos para su empresa con esta misma honestidad y fuerza, ¡etiquétalos!
Contáctame, podemos transformar tu mensaje en palabras que emocionen y conviertan.
Sí, sí, les hablo a ustedes, a los de la crema que hace que la cara no duela. ¡Jaja!