08/11/2020
Las hojas en el suelo tienen muchas funciones beneficiosas. Los bosques (especialmente de hoja caduca) son auténticos imanes de lluvia, y contribuyen a generarla. Pero además sus hojas también generan lluvia por otra vía: las bacterias pseudomonas syringae, presentes en las hojas y responsables de su descomposición, favorecen la conversión de la humedad de las nubes en gotas de lluvia. Por eso es tan tan importante la presencia de árboles y arbustos de hoja caduca en los bosques y zonas verdes, y de setos vivos en las zonas agrícolas.
Una tierra rica en humus y cubierta por vegetación es capaz de retener grandes cantidades de agua de lluvia, y ayudar a recargar los acuíferos y por tanto de sostener los ecosistemas desde la raíz. Las tierras desertificadas no tienen capacidad de absorber agua, de modo que cuando llueve el agua arrastra la tierra suelta ladera abajo, causando peligrosas inundaciones en las zonas bajas y los cauces anteriormente secos. Las sequías e inundaciones no son casuales, en gran parte están ligadas a la pérdida de vegetación y deterioro del suelo.
(kis Balaton, Hungría) Foto; all right reserved © jorge curado