19/08/2025
DÍA INTERNACIONAL DE LA FOTOGRAFÍA
Contaré una pequeña parte de mi historia entre ella y yo, a propósito de celebrarse su día.
Nací y crecí en un estudio de fotografía, aunque acompañé a mi madre y padre a trabajar en muchas ocasiones, nunca en mi juventud la visualicé como la práctica que me daría tanto en la vida. En 1997 tenía 17 años, estudiaba por la noche el nivel secundario de educación y en el día trabajaba en un taller de remachado y pegado de fricciones que quedaba en el barrio que me vio nacer en Tegucigalpa.
Mi madre cansada de que llegara todo lleno de grasa y polvo, y claro, tramando que siguiera los pasos de dos generacionales en mi familia, me preguntó si me gustaría trabajar como fotógrafo. En ese momento no me agradó la propuesta, como ya había mencionado, la fotografía estaba en último lugar de mis prioridades. No negaré que cuando me comentó que podría ganar más dinero, mi interés aumentó y le dije que sí. Ella se puso en contacto con mi tío Aquiles Andino que trabajaba en periódico La Tribuna y él consiguió que me contrataran.
No puedo decir que al principio fue algo que me apasionaba, al contrario. La primera asignación que me dieron fue cubrir algo en los juzgados de Tegucigalpa, capital de Honduras; quienes han cubierto esa fuente sabrán lo difícil que es, y más cuando no se tiene ninguna experiencia en el área visual o la comunicación. Antes de salir recibí los consejos del fotógrafo Juan Ramón Sosa (QEPD), para la cobertura y de Omar Banegas sobre el laboratorio de blanco y negro. No quería proseguir sin mencionarlos, llevo eterno agradecimiento por el apoyo a alguien que aún no tenía destrezas ni metas trazadas en la vida, sus sugerencias aportaron a forjar mi presente, sin duda.
En el juzgado estaba perdido, sentía hasta vergüenza de cargar una cámara, aún recuerdo esa sensación terrible de la cual hoy, casi 28 años después, es un recuerdo, pues la fotografía se ha convertido en mi motor. No sé si soy buen o mal fotógrafo, pero si sé que he disfrutado tanto a tal punto que se ha convertido en una especie de analgésico, que me ha dado sosiego en los momentos más oscuros de mi paso por este mundo.
Fotos: Délmer Membreño Aguilar