24/11/2014
Este fin de semana he estado de seminario con el gran Félix Faura, un fotógrafo de bodas joven, con no demasiada experiencia, pero con una pasión por la fotografía y una capacidad descomunales (tras 14 años en el mundo de la foto, pocas veces he visto a alguien con las cosas tan claras).
Muchos lo critican, pero claro, vivimos en el país de la envidia. Félix Faura no critica a nadie. Ni siquiera a quien le pone de ejemplo de una manera negativa. Yo creo, y estoy casi segura de que no me equivoco, que el tener el trabajo seguro para el 2015 y empezar ya a cerrar trabajo para el 2016 da la tranquilidad suficiente como para pasar por encima de todos los que critiquen.
Y lo bueno es que no está por encima de una manera soberbia, simplemente es que no le importa, él está tranquilo con su trabajo y le va taaaan bien, que no tiene más que decir. Sin más.
Es transparente, entendería que no lo fuese tanto, que para eso es su modo de trabajo,pero lo es. Está escribiendo un libro y no solo no lo vende en sus seminarios sino que dijo que los regalaría a las personas asistentes a sus seminarios.
Me he encontrado a una gran persona, con un corazón enorme, y lo he visto de primera mano el primer día, sin gritarlo, bajito, casi a escondidas, dio parte de la comida a quien lo necesitaba, como se hacen las buenas obras, queíto.
Nadie somos hermanitas de la caridad y todos vivimos de un negocio que además, tenemos la suerte de que sea nuestra pasión.
Dicen que vende humo, pues a mi me ha venido muy bien ese humo. Dicen que no tiene técnica, pues conozco fotógrafos con experiencia de 30 años y estudios heredados de sus padres que piden objetivos "con los que no me tenga que alejar para hacer los grupos grandes". 30 años, 30 años de experiencia y no sabes lo que es un angular, ¿pero criticas a los demás? En mi pueblo a eso le llamamos miedito y envidia cochina...
Y como no tengo miedo al éxito de nadie y menos aún envidia, digo que óle tú, Félix. Que lo haces bien y lo vendes bien, y eso, es de crack. Y que gracias porque salgo de tu seminario recuperando el hervidero de cabeza que tenía hace años cuando comencé con mi estudio. Te culparé por no dormir, dando vueltas a mil opciones, ideas y proyectos, pero te lo agradeceré siempre.
Ante todo, mil gracias!!
Oirás hablar de mi, te lo aseguro ;)