18/03/2025
De niño pasaba en coche muchas veces por Tenteniguada, y siempre que veía ese pedrusco por la ventanilla, reconocía la silueta de un rostro mirando al cielo.
Años más tarde conseguí llegar a él, y me enteré que eso de reconocer formas reconocibles en los objetos se llama pareidolia.
El Domingo adelanté el despertador un par de horas y me acerqué presenciar el encuentro que ese rostro iba a tener con la Luna.