09/04/2020
Para todos está siendo una semana santa atípica. Para estas horas estaría saliendo el Abuelo, la imagen que levanta más devoción no solo en la ciudad sino en toda la provincia. Hace poco, para un trabajo de clase, fui a fotografiar su casa, así que aunque no lo veamos salir por sus calles, podemos verlo en estas fotos
Su leyenda es lo que hace tan valiosa y admirada esta imagen.
La versión más común y difundida por la tradición oral asegura que un atardecer llegó a una casería sita en las cercanías del Puente de la Sierra un venerable anciano que se presentó como un peregrino que recorría el mundo para satisfacer sus devociones y expiar sus culpas. El anciano rogó humildemente al matrimonio de “caseros” que cuidaban de la hacienda, tuvieran la caridad de acogerle bajo su techo por aquella noche, a lo que accedieron con cristiana hospitalidad. Durante un rato mantuvieron animada conversación y como el anciano reparase en un grueso tronco de encina que había depositado en un rincón de la lonja de la casería, exclamó:
-¡Qué hermosa imagen de Jesús se haría de él!...
Y al instante propuso a los caseros que si le llevaban el tronco a una tranquila dependencia de aquella casa, se comprometía a tallar la imagen durante la noche, siempre que no le molestasen y le dejasen solo con su labor.
Así se hizo. Se llevó el tronco a una habitación alta de la casería y tras dejarle una parca cena y un candil recién cebado, cerraron la puerta retirándose el matrimonio a sus aposentos.
Una vez amanecido y al observar que avanzaba el día y el anciano huésped no daba señales de vida, luego de sucesivos intentos de fisgar por las rendijas de la puerta y de aguzar el oído sin escuchar rumor alguno, se forzó la puerta de la estancia, advirtiendo con sorpresa que el anciano había desaparecido y que en el centro de la habitación resplandecía una conmovedora imagen de Jesús Nazareno.
Se aceptó tan prodigioso hecho por milagro del cielo, llevando la imagen al convento de los PP. Carmelitas Descalzos, donde pronto fue centro de la devoción de los fieles. Y en recuerdo del prodigio a la casería se la empezó a conocer por “Casería de Jesús”.
Otra versión, también radicada en la misma casería, asegura que una noche los operarios del molino aceitero de viga anejo a la casería advirtieron que el mulo que se uncía al aparejo del rulo que trituraba la aceituna, se mostraba inusitadamente inquieto. Sin alcanzar la posible causa, los molineros trataron de apaciguarlo y entonces el mulo dio una tremenda coz sobre el muro, que se vino abajo dejando ver una pequeña estancia en la que había una imagen de Jesús Nazareno alumbrada por una lámpara de aceite.