26/08/2026
Cuando Dolly llegó al cielo, lo primero que escuchó fue música.
No era una canción conocida. Era algo nuevo. Una melodía que parecía haber estado esperando por ella durante toda la eternidad. Caminó unos pasos entre las nubes, todavía con ese brillo en los ojos que nunca perdió en la Tierra, y entonces lo vio.
Tim Curry estaba sentado en un enorme sillón rojo, con una copa en la mano y una sonrisa de medio lado.
—¿Tú también has venido? —preguntó Dolly.
—Parece que sí —respondió él—. Aunque debo decirte que este sitio necesitaba urgentemente un poco de glamour.
Dolly soltó una carcajada. Y ahí empezó todo.
Ella llevaba consigo una guitarra. Él, su teatralidad, su elegancia y esa forma tan suya de convertir cualquier habitación en un escenario.
Dolly comenzó a tocar. Tim empezó a bailar. Y, por un instante, el cielo dejó de parecer un lugar al que se llega cuando todo termina.
Parecía simplemente otro escenario. Uno enorme. Sin público, sin focos, sin miedo.
Dolly miró hacia abajo, hacia la Tierra, y vio millones de personas llorando. —Nos van a echar de menos —dijo. Tim la miró. —Sí. Pero mientras nos recuerden, seguimos haciendo ruido.
Entonces Dolly sonrió, colocó los dedos sobre las cuerdas y comenzó a cantar. Y Tim, con esa elegancia imposible que siempre tuvo, abrió los brazos y empezó a bailar entre las nubes.
Quizá el cielo sea eso. Un lugar donde las personas que hicieron del mundo un sitio más luminoso se encuentran cuando ya no necesitan volver.
Y me gusta pensar que, justo esta noche, Dolly y Tim están ahí arriba. Ella cantando, Él bailando y los dos preguntándose qué demonios tardó tanto el cielo en contratarles.
POR SIEMPRE JAMÁS… Dolly y Tim 26/08/2026 🕊️✨🌙
Dolly Parton ✨