24/10/2026
El otro día acompañé a D. a buscar unas cuantas vacas que andaban perdidas.
En realidad no lo estaban, sino que habían encontrado un lugar recóndito de difícil acceso donde habían pasado el verano y estaban más a gusto que un arbusto. Unas intrépidas las tías.
He leído en algún lado que mañana celebran la fiesta de la trashumancia en Madrid. No hay duda de que si alguien les preguntara a ellas, a las vacas, dirían que mejor se quedan por ahí a su bola y que las dejen de paseos por la ciudad.
Pero claro, por ahí arriba, en los valles de alta montaña hace una rasca que no veas, y ellas, las vacas, también pasan frío. Así que toca refugiarse. Toda la montaña, ahora mientras bajan, es de ellas.