02/03/2026
No eras “mi perra”.
Eras parte de mi vida.
Compartimos paseos sin prisa, silencios que lo decían todo, días buenos y otros no tanto. Siempre estabas ahí. Sin condiciones. Sin reproches. Solo compañía de la de verdad.
He aprendido contigo que la lealtad no hace ruido y que la alegría puede tener cuatro patas.
Toca despedirse, y duele. Pero me quedo con cada paseo, cada mirada y cada momento sencillo que se convirtió en recuerdo grande.
Ahora te toca descansar y seguir disfrutando en otro lugar.
Estoy seguro de que, de alguna manera, volveremos a encontrarnos.
Gracias por todo.