13/06/2026
Las curvas de la carretera se abren paso entre las laderas de los Pueblos Negros mientras el Ocejón se alza en el horizonte. Sobre él, las Pléyades brillan en el cielo, acompañando una escena en la que las luces de los coches parecen marcar el rumbo hacia las estrellas.
Cuenta una antigua leyenda que el Ocejón fue uno de tres hermanos condenados a convertirse en piedra. La envidia y las disputas entre ellos llevaron a su padre a lanzarles una maldición eterna: podrían verse para siempre, pero jamás volverían a hablarse. Así nacieron el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey, separados por la distancia y el tiempo, inmóviles bajo el paso de los siglos.
Aquella noche no pude evitar pensar en esa historia. La carretera parecía buscar la montaña, y la montaña, a su vez, señalar el camino hacia el cielo. Un recorrido que une la tierra de las leyendas con uno de los cúmulos estelares más reconocibles del firmamento.
Camino a las Pléyades.🌌
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