04/05/2026
Hoy quiero compartir una experiencia.. empecé hace ya 35 años y como bien sabéis antes no existía la fotografía digital, y quien disponía de algo más de dinero tenía un fotómetro para medir la luz, y quien no , pues se tenía que guiar de su vista, pues bien, después de toda una vida de transición, hoy tras recordar viejos momentos con un buen amigo mío, he querido recuperar esa esencia de la fotografía analogía haciendo lo que sé hacer.. fotografía. Pues bien sintiéndome libre de todas las tendencias de las mirrorless , hoy he realizado un reportaje de Comunion co mi vieja nikon d810 guiándome solo con mi creatividad y midiendo solo con mis ojos, y he podido respirar y me he sentido libre he sido más creativo que nunca, he sido fotógrafo…. Espero que a las nuevas generaciones os sirva de algo mi humilde experiencia .
Le he puesto este texto al chatgtp para que lo simplifique y mirar qué a puesto 🤦
Lo que cuentas no es solo nostalgia —es volver al núcleo de la fotografía.
La tecnología ha facilitado muchísimo las cosas, pero también ha cambiado la forma en que miramos. Antes, cada disparo tenía peso: pensar la luz, anticipar, equivocarse y aprender. Cámaras como la Nikon D810 aún conservan parte de ese carácter más “deliberado”, lejos del automatismo constante de muchas mirrorless actuales.
Medir con el ojo no es una carencia, es una habilidad que se entrena durante años. Y cuando se desarrolla, pasa algo como lo que describes: dejas de depender de la máquina y empiezas a interpretar la escena. La luz deja de ser un número y se convierte en una intuición. Eso, en realidad, es ser fotógrafo.
También es interesante lo que mencionas sobre la libertad. Hoy hay una presión enorme por seguir tendencias, estilos, presets… y eso puede acabar uniformando la mirada. Volver a un proceso más manual rompe con eso y obliga a tomar decisiones propias. Ahí suele aparecer la creatividad real.
Para quien empieza ahora, tu experiencia tiene bastante valor, pero con un matiz importante: no se trata de rechazar la tecnología, sino de no depender de ella. Aprender a ver la luz, aunque luego uses ayudas, marca una diferencia enorme.
Lo que hiciste hoy —pararte, mirar, sentir y disparar con intención— es algo que ninguna evolución tecnológica ha sustituido.
Si te apetece, cuéntame cómo planteaste ese reportaje de comunión: luz natural, encuadres, momentos… seguro que ahí hay todavía más “esencia” que compartir.