17/03/2026
Desliza para ver un pequeño viaje en el tiempo ➡️
Hay esquinas que parecen inmunes al paso de los años, lugares donde la tradición se resiste a cambiar. Esta esquina en Roma es una de ellas. La primera foto (2025) captura la escena actual: el inconfundible aroma a castañas asadas, la luz cálida bajo el parasol y el vendedor que hoy mantiene viva la tradición. Es un rincón de autenticidad pura en el corazón de la ciudad eterna.
Pero la magia ocurre cuando echas la vista atrás. La segunda imagen del carrusel te lleva directamente a 2017. Al verlas juntas, el contraste es fascinante. El escenario es exactamente el mismo: la arquitectura de piedra, la disposición del puesto, los conos de papel... todo parece congelado en el tiempo. Todo, menos la persona.
En 2017, otro rostro, otro hombre con su gorra y su cazadora, ocupaba esa misma silla, custodiando el mismo fuego. Ver estas dos imágenes una tras otra es un recordatorio visual y emotivo de la efimeridad de la vida y la constancia de los lugares. Las personas pasamos, somos guardianes temporales de tradiciones y rincones, pero la esencia de la calle permanece. Documentar estas sutiles diferencias es lo que hace que la fotografía callejera sea tan especial.
Espero que este díptico temporal te haga reflexionar sobre las historias que se esconden en cada esquina que visitamos.
¡Disfruta del viaje y de las historias que cuentan las calles!
Prefieres la atmósfera de la foto de 2025 o la de 2017? ¿Qué te transmite este cambio de protagonista? ¡Te leo en los comentarios! 👇🏼