27/05/2024
Apareció de la nada, caminando lentamente y ayudado de dos palos. Poco a poco, sus botas le acercaban a su meta.
Nicolás, un entrañable parisino, salió hace diez días de Valencia en bicicleta rumbo a Pau. "Tardaré 15 días", decía entre risas mientras comía unos frutos secos.
Había dejado su bicicleta en Biescas y llegó al inicio de la ruta haciendo autostop.
Caminaba con paso lento pero firme, tan firme como las montañas que lo rodeaban. Hacía paradas para tomar aire y admirar un paisaje que dejaba atrás mientras escuchaba el río Arazas pasando bajo sus pies.
Tras más de 8 kilómetros de subida, llegó a Cola de Caballo, en Ordesa. Observó la cascada, un lugar casi de peregrinaje para todos los que suben por esos caminos. La gente allí observaba la cascada mientras hacían fotos y almorzaban, admirando esa escena tan buscada.
Nicolás se sentó de espaldas a la cascada, contemplando el paisaje a su alrededor, como si la cosa no fuera con él. Después de comer unos frutos secos, se levantó y se marchó, despidiéndose amablemente de la gente. Se fue sin hacer ruido, con ese paso firme que tanto le caracterizaba.
Que bonitas cosas pasan en las montañas.
¡Buen viaje, Nicolás!
2024-05-27
© Pablo Lasaosa
Huesca La Magia