08/07/2026
Revisando una carpeta antigua donde guardo fotografías de sesiones que en su día descarté para publicar, me encontré con esta imagen.
Lo curioso es que la fotografía no ha cambiado. La que ha cambiado soy yo.
No recuerdo exactamente por qué la dejé en esa carpeta. Probablemente, en aquel momento elegí otras imágenes de la sesión porque las sentía más acertadas. Hoy, sin embargo, esta es la que me ha detenido.
Con el tiempo he comprendido que no siempre es la fotografía más perfecta la que más permanece. A veces hay imágenes que necesitan esperar a que también cambie quien las mira.
Eso me ha vuelto a recordar algo en lo que creo profundamente: una fotografía nunca habla solo de la persona retratada. También habla de quien está detrás de la cámara y, de alguna manera, de la historia de quien la observa.
Quizá por eso una misma imagen puede tener un significado distinto con el paso del tiempo, sin que haya cambiado absolutamente nada en ella.
Hoy, simplemente, la he mirado de una forma diferente.
— Paula Higueruelo