21/04/2026
A veces, cuando veo escenas así, no puedo evitar pensar en lo frágil que es todo esto… la infancia, los momentos, la vida misma. ✨
Esas pompas de jabón flotando, tan ligeras, tan bonitas… y tan efímeras. Y me imagino a cualquier mamá soplando suave, casi sin darse cuenta, como si en ese gesto también hubiera un deseo silencioso: que todo dure un poquito más.
Porque ser mamá también es eso… una mezcla constante de amor infinito y miedo. Miedo a no hacerlo perfecto, a equivocarse, a no darles todo lo que necesitan para crecer seguros y felices. Miedo al mundo ahí fuera… y a no poder estar siempre para sostenerlos.
Y mientras tanto, ellos… tan ajenos a todo. Riéndose, persiguiendo pompas, viviendo en ese instante puro donde todo es juego y luz.
Y es ahí donde, quizás, está la clave.
Porque igual que las pompas, la infancia no está hecha para quedarse… sino para brillar intensamente, aunque sea por un instante.
Y tal vez no se trata de evitar que se rompan,
sino de acompañar, de mirar, de sentir…
y de disfrutar cada una de ellas antes de que desaparezcan. 🤍