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Renault Maxi 5 Turbo: el último gran arma de Renault en el Grupo BEl Renault Maxi 5 Turbo representó la evolución defini...
28/05/2026

Renault Maxi 5 Turbo: el último gran arma de Renault en el Grupo B

El Renault Maxi 5 Turbo representó la evolución definitiva del Tour de Corse de Renault para rallyes. Así fue bautizada oficialmente la versión más extrema y conocida del mítico “Maxi”, un vehículo desarrollado por Renault Sport en 1984 con el objetivo de convertirse en el arma definitiva de la marca francesa en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

El nuevo propulsor del Maxi abandonaba los ya conocidos 1.397 cc del Tour de Corse para aumentar su cilindrada hasta los 1.527 cc. Este incremento se lograba gracias a la adopción de cilindros de mayor diámetro —77 mm frente a los 76 mm del modelo anterior— y a un nuevo cigüeñal que elevaba la carrera de 77 a 82 mm.

Esta configuración fue concebida para ofrecer el máximo par motor al menor régimen posible. El turbo también evolucionaba, pasando de un Garrett T3 a un T4, capaz de trabajar con una presión de sobrealimentación regulable entre 1,6 y 1,85 bares mediante un mando instalado en el habitáculo. Con esta configuración, el Maxi 5 Turbo alcanzaba los 350 CV a 6.500 rpm y entregaba un impresionante par de 43 mkg a solo 4.000 rpm.

Sin embargo, el potencial del motor iba todavía más allá. La presión del turbo podía elevarse hasta los 2,85 bares, cifra con la que el propulsor era capaz de superar los 450 CV. No obstante, semejante rendimiento comprometía seriamente la fiabilidad mecánica, por lo que Renault desaconsejaba utilizar habitualmente esa configuración extrema.

-Más ligero, más radical

El peso también se redujo respecto al Tour de Corse. En plena era Grupo B, la obsesión de los fabricantes era construir coches cada vez más ligeros y potentes. El Maxi rebajaba la báscula de los 930 kg del Tour de Corse hasta apenas 905 kg.

El monocasco estaba fabricado en acero, mientras que el techo y las puertas utilizaban aluminio. Las aletas, el portón trasero y los paragolpes recurrían al Kevlar y la fibra de carbono para minimizar el peso. La suspensión fue completamente revisada, incorporando nuevas rótulas de mayor capacidad, barras estabilizadoras accionadas mediante rótulas y muelles helicoidales con doble nivel de flexibilidad. Los amortiguadores eran Bilstein y los topes progresivos estaban desarrollados por Kleber.

En total se fabricaron únicamente 20 unidades: diez coches completos listos para competir y otras diez destinadas a repuestos y vehículos de sustitución.

-Un Grupo B tan rápido como difícil de conducir

El Renault 5 Maxi Turbo exigía una enorme atención al volante. Encontrar el límite era relativamente sencillo, pero mantenerse en él requería una gran habilidad. El coche mostraba un marcado carácter subvirador a la salida de las curvas lentas, mientras que en las zonas rápidas tendía al sobreviraje.

A pesar de enfrentarse a rivales equipados con tracción total, el Maxi logró escribir una de las páginas más memorables de la historia de Renault en los rallyes. Su única victoria en el Campeonato del Mundo llegó precisamente en la prueba de su debut: el Rally de Córcega de 1985.

El 17 de mayo de aquel año, Jean Ragnotti llevó el Maxi Turbo con decoración Philips y dorsal número 3 hasta la victoria tras una actuación memorable. El francés consiguió imponerse al Peugeot 205 T16 de Bruno Saby por poco más de doce segundos.
Además de sus éxitos mundialistas, el Maxi Turbo conquistó numerosos campeonatos regionales, subcampeonatos nacionales de asfalto e incluso competiciones sobre hielo y tierra en sus evoluciones 4x4.

--La historia de la unidad 194 FGL 75 --

La unidad protagonista de este reportaje corresponde al vehículo utilizado por el equipo oficial Renault DIAC Compiègne durante las temporadas 1985 y 1986. Se trata del chasis Serie 706, una de las escasas unidades oficiales fabricadas del Renault Maxi 5 Turbo, reconocida por su histórica matrícula: 194 FGL 75.

Este chasis debutó en el Campeonato Francés de Rallyes de 1985 con François Chatriot al volante durante el Critérium de Touraine, luciendo el dorsal número 3. Meses después, el coche sufrió graves daños a causa de un incendio durante el Rallye des Garrigues.

Tras aquel incidente, Renault DIAC reconstruyó completamente la unidad utilizando un kit mecánico y una carrocería originales de Maxi Turbo suministrados por Renault Sport. Durante 1986 el coche fue empleado tanto como vehículo principal como coche de reserva, participando entre otras pruebas en el Rally Vinho Madeira, donde Chatriot lució el dorsal número 2 en plena lucha por el Campeonato de Europa de Rallyes.

Sin embargo, la historia de la FGL volvió a complicarse tras un nuevo accidente sufrido en la víspera del Rallye du Var.

Posteriormente, Renault vendió el coche a Gérard Roussel, quien utilizó la mecánica y el sistema eléctrico originales de la FGL para construir un espectacular Renault 5 Turbo 4x4 sobre un chasis TDC. Con esta evolución competiría en el Campeonato Francés de Rallyes de Tierra y lograría la victoria en las 24 Horas de Chamonix de 1988 con Jean Ragnotti y el propio Roussel al volante.

Tras aquel éxito, Patrick Landon —responsable de Renault Sport— facilitó a Roussel una nueva carrocería original de Maxi Turbo con el objetivo de devolver la FGL a su configuración original. La reconstrucción incluyó todas las piezas mecánicas y eléctricas originales, además de la suspensión, el interior, el turbo y la documentación francesa original del vehículo.

El trabajo fue realizado por un reconocido especialista francés, convirtiendo esta unidad en una de las poquísimas supervivientes documentadas con su número de chasis original.

--De Francia a España--

Años después, el coche pasó a formar parte de la colección privada de un importante coleccionista parisino especializado en vehículos Grupo B. Desgraciadamente, una enfermedad terminal obligó a su propietario a desprenderse de toda su colección.

Antes de fallecer, el coleccionista encargó un exhaustivo informe técnico de la FGL y vendió el vehículo a un piloto y coleccionista británico, quien devolvió el coche a la vida tras varios años parado.

Tiempo después, la histórica unidad llegaría finalmente a España para integrarse en una destacada colección privada dedicada a vehículos de competición, especialmente centrada en los legendarios Renault 5 Turbo.

--Una superviviente excepcional--

Lo verdaderamente extraordinario de esta unidad no es únicamente su historial deportivo o su autenticidad documental. Lo más sorprendente es que todavía conserva numerosos componentes originales extremadamente difíciles de encontrar en cualquier Grupo B superviviente.

Entre ellos destacan la centralita Magneti Marelli original, el radiador y el intercooler Secam de fábrica, además del sistema electrónico y la inyección de agua originales desarrollados por Renault Sport.

Más de cuarenta años después de su nacimiento, este Renault Maxi 5 Turbo sigue representando la esencia más pura y salvaje del Grupo B

Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMCCuando Ford presentó el Es**rt Cosworth como reemplazo del Sierra Cosworth para compet...
10/05/2026

Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMC

Cuando Ford presentó el Es**rt Cosworth como reemplazo del Sierra Cosworth para competir en el exigente Grupo A del Mundial de Rallys, no solo estaba lanzando un nuevo modelo: estaba marcando el inicio de una era. La FIA exigía producir al menos 2.500 unidades de calle para homologar la versión de competición, pero la acogida del público fue tan abrumadora que la marca acabó fabricando 7.145 unidades entre 1992 y 1996. Aquella silueta musculosa, coronada por su icónico alerón “cola de ballena”, se convirtió rápidamente en un símbolo del motorsport.

El debut en el Mundial no pudo ser más prometedor. En el Rally de Montecarlo de 1993, el Es**rt Cosworth ocupó la segunda posición con François Delecour y la tercera plaza con Miki Biasion. Su primera victoria llegó apenas unas semanas después: Delecour se impuso en Portugal y, poco más tarde, repitió triunfo en Córcega. La última victoria mundialista del Es**rt RS Cosworth Grupo A llegaría en 1996, de la mano de Carlos Sainz y Luis Moya en el Rally de Indonesia. En total, entre 1993 y 1996, el Cosworth sumó ocho victorias en el Campeonato del Mundo a lo largo de su trayectoria.

Más allá del equipo oficial Ford Motorsport, el Cosworth cobró vida también en manos de prestigiosos preparadores europeos como RAS (Bélgica) o Malbrun (Italia). Estas estructuras privadas llevaron al modelo a cosechar grandes éxitos en campeonatos nacionales y europeos. Prueba de ello fue el título de Campeón de Europa de Rallys logrado por Patrick Snijers en 1994 con una unidad preparada por RAS Motorsport. En Italia, Franco Cunico firmó el campeonato absoluto y añadió a su palmarés una victoria de enorme prestigio en el Rally de San Remo, puntuable para el campeonato del mundo.
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Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMC
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El Ford Es**rt Cosworth ya había dejado huella años atrás con victorias de prestigio en Montecarlo, Córcega o los míticos 1000 Lagos. Sin embargo, la evolución de sus rivales hizo que el modelo empezara a acusar el paso del tiempo. Para 1996, Ford decidió darle un impulso definitivo: una profunda actualización que incluía mejoras mecánicas clave, entre ellas los esperados diferenciales activos.

Esta unidad N5 FMC, fue uno de los coches oficiales asignados al equipo Ford Motorsport para aquella temporada. Un auténtico “works car” que afrontó tres pruebas del Campeonato del Mundo de Rallys.

Su primera gran aparición llegó en la sexta cita del calendario, el Rally 1000 Lagos, con Carlos Sainz y Luis Moya al volante. El dúo español exprimió el potencial del Cosworth en los rapidísimos tramos finlandeses, pero un problema mecánico les obligó a abandonar en la especial número 29, truncando una actuación prometedora.

La revancha llegó semanas después en el Rally de San Remo, prueba de superficie mixta tierra-asfalto. Allí, Sainz y Moya se enzarzaron en un espectacular duelo contra Colin McRae en un emocionante pulso Subaru vs. Ford. El español firmó varios scratch y mantuvo la pelea hasta el último kilómetro. Finalmente, McRae se llevó la victoria por 22 segundos, dejando al equipo Ford en una brillante segunda posición.

La tercera y última participación de N5 FMC con el equipo oficial llegó en el Rally de Catalunya, novena ronda del campeonato. La fortuna volvió a esquivar al conjunto español: una leve salida de carretera con vuelco incluido provocó la rotura de la correa de distribución y el consecuente abandono en los primeros compases de la prueba.

Con el tiempo, la unidad fue desmontada y acabó reposando durante años en un almacén, olvidada entre otras piezas de colección. Tres décadas después, y tras un largo proceso de recuperación, el N5 FMC renació por completo. La restauración —minuciosa tanto en la carrocería como en cada componente mecánico— devolvió al Es**rt Grupo A su imagen más icónica: los colores Repsol y las especificaciones exactas con las que disputó el Rally de Catalunya 1996, conservando además su valioso material original Ford Motorsport 909.

Hoy, el N5 FMC vuelve a lucir con orgullo. Un pedazo vivo de la historia del WRC que ha regresado para recordar una de las eras más emocionantes del rally mundial, el Grupo A.

Full Report ➡️ https://www.sitorally.com/ford-escort-cosworth-n5fmc

Los automóviles con especificaciones “Safari” fueron autos únicos. Se empleaban soluciones totalmente diferentes a las d...
12/04/2026

Los automóviles con especificaciones “Safari” fueron autos únicos. Se empleaban soluciones totalmente diferentes a las de cualquier otro rally con carrocerías específicas mucho más reforzadas, luces adicionales, una admisión especial conocida como “snorkel” para poder vadear ríos y muchos otros elementos que se utilizaban de forma excepcional para correr en Kenia.

Mecánicamente también había diferencias notables. El desarrollo de la caja de cambios era más largo debido a las extensas llanuras y el motor era más "light" con una potencia reducida entre un 20-30% en busca de la máxima fiabilidad dado que se trataba de una de las pruebas más duras del mundo después del Rally Dakar. También se modificaba convenientemente la suspensión, con amortiguadores más altos y robustos. Además de la dureza del rally en sí, estos coches eran bastante más pesados debido a los refuerzos extra ya mencionados, el depósito de gasolina de mayor capacidad o los elementos adicionales.

Por aquella época los Rally Safari eran muy distintos a la actualidad con recorridos a carretera abierta e infinidad de controles de paso. Una aventura extrema donde los equipos preparaban especialmente el evento durante varios meses. Exigía mucho a pilotos y copilotos, enfrentados a una navegación muy compleja que les hacía cambiar de mentalidad en la preparación respecto a los habituales rallys de velocidad pura.

Las grandes marcas llevaban la logística al límite. Algunas incluso desplegaban helicópteros de apoyo, encargados de informar al copiloto sobre posibles peligros en el recorrido. Y no eran pocos: desde cambios bruscos en el terreno hasta la presencia de fauna salvaje, con jirafas y cebras cruzándose inesperadamente en la trayectoria.

Para Lancia, la victoria en el Safari fue una obsesión durante más de una década. Primero con el Fulvia en los años 70, y más tarde con el Delta en los 80. El triunfo en el rally más impredecible del calendario se resistía… hasta que finalmente, en 1988, Miki Biasion & Tiziano Siviero lograrón conquistar Kenia y escribir una de las páginas más memorables de la historia de la marca.

Lancia Delta Integrale 8V Safari | TO 34166H

Lancia conquista África: la épica victoria en el Safari Rally de 1988

La carrera arrancó en Nairobi el 31 de marzo de 1988. En la línea de salida, 54 equipos se preparaban para enfrentarse a la dureza que caracterizaba el Rally Safari: 4.207 kilómetros repartidos en 82 controles de paso. Solo 14 lograron cruzar la meta.

En Kenia, la velocidad pura pasaba a un segundo plano. El verdadero objetivo era sobrevivir. El Rally Safari, considerado una de las pruebas más duras del mundo, ponía a prueba la resistencia mecánica, la fiabilidad y la capacidad de adaptación de pilotos y máquinas. Para los italianos de Lancia, además, había una misión clara: la victoria.

El dúo formado por Miki Biasion y Tiziano Siviero afrontó un rally impredecible de principio a fin. La prueba no dio tregua, con condiciones extremas y situaciones tan insólitas como un inesperado encuentro con una cebra, que dejó dañada la parte frontal del Lancia Delta número 6. A pesar de todo, la tripulación supo resistir hasta el último día, firmando finalmente una victoria tan sufrida como histórica: el triunfo que la marca llevaba persiguiendo durante una década.

Hoy, aquel coche es mucho más que una máquina de competición. Estamos ante uno de los Lancia Delta Integrale Grupo A más originales que existen. Esta versión 8 válvulas Safari ha permanecido desde entonces en la colección histórica de Lancia en Turín, conservada tal y como acabo el duro Rally Safari de 1988.

Lo más fascinante es que mantiene intactas incluso las huellas de batalla: las “cicatrices” provocadas durante el rally, incluido el daño causado por el encuentro con la fauna africana. Un testimonio tangible de la dureza de aquella prueba y del carácter indomable del Safari.

Más que una victoria, fue una hazaña. Y más que un coche, una pieza viva de la historia del automovilismo.

Full report : https://www.sitorally.com/motorsport-lancia-delta-hf-integrale-safari-1988

Lancia Stratos HF Group IV : Diseñado específicamente para la competición.  Pocas veces un automóvil ha encarnado de for...
02/03/2026

Lancia Stratos HF Group IV : Diseñado específicamente para la competición.

Pocas veces un automóvil ha encarnado de forma tan radical la unión entre diseño y competición como el Lancia Stratos HF. Concebido exclusivamente para ganar rallys, el Stratos no fue una adaptación de un modelo de calle: fue, desde su génesis, diseñado específicamente para la competición. Y su silueta en forma de cuña anunció una nueva era en el diseño automovilístico y en el Campeonato del mundo.

El formidable rendimiento del Stratos se puede atribuir en gran medida a la visión de Marcello Gandini, el prodigio creativo que, bajo la bandera de Bertone, revolucionó por sí solo el lenguaje formal del automóvil en los años setenta.

Todo comenzó en el Salón del Automóvil de Turín de 1970 con el impactante prototipo Lancia Stratos Zero. Aquel coupé de diseño futurista escandalosamente bajo y elegante, impulsado por el motor Fulvia 1.6 HF, parecía más una nave espacial que un coche de rally. No tenía puertas: el acceso se realizaba levantando el enorme parabrisas de cristal envolvente. La prensa quedó atónita; los aficionados, desconcertados. Sin saberlo, estaban presenciando el nacimiento de la “era de la cuña”.

El entonces director deportivo de Lancia, Cesare Fiorio, vio en aquel ejercicio de estilo algo más que una provocación estética. Desde hacía tiempo buscaba un sustituto para el veterano Fulvia. Convenció al director general Pier Ugo Gobbato de invertir en un proyecto que debía dominar el Mundial de Rally.

El corazón Ferrari:

Un chasis radical necesitaba un motor a la altura. Se barajaron distintas opciones dentro del Grupo Fiat —desde el boxer del Flavia hasta el V6 del FIAT 130—, pero ninguna satisfacía plenamente las exigencias de Fiorio. La solución llegó desde Maranello: el V6 del Ferrari Dino 246.

Convencer a Enzo Ferrari no fue tarea sencilla. Sin embargo, el 2 de febrero de 1972, tras la victoria del Fulvia en Montecarlo, el “Commendatore” llamó personalmente a Gobbato para felicitarlo y confirmar el suministro de 500 motores Dino 246. La cifra no era casual: la FIA exigía ese número de unidades para homologar el coche en el Grupo 4.

El resultado fue un coche técnicamente muy avanzado: motor V6 central transversal de 12 o 24 valvulas con potencias que producian entre 280-320cv, suspensión McPherson posterior, doble horquilla delantera y una arquitectura extremadamente compacta con un peso de entre 900-950kg. Todo estaba pensado para la eficacia en carrera. Capó delantero y trasero formaban grandes paneles desmontables que permitían a los mecánicos acceder de inmediato a la mecánica durante las asistencias. El habitáculo, minimalista, apenas dejaba espacio para piloto y copiloto; incluso los cascos tenían compartimentos específicos en las puertas.

En 1971 se presentó la versión definitiva en Turín, menos extrema que el Stratos Zero, pero igualmente impactante.

A finales de 1972, el Stratos debutó en pruebas internacionales como el Tour de Corse y el Rally Costa del Sol, todavía en fase de desarrollo antes de recibir su homologación oficial. Apenas unos meses después llegaría su primera gran alegría: la victoria en el Rally Firestone de abril de 1973, en España, con Sandro Munari y Mario Mannucci a bordo, demostrando todo su potencial de inmediato.

El dúo ya había cosechado importantes triunfos con el Lancia Fulvia 1.6 HF, y supo trasladar su experiencia al nuevo y radical deportivo de motor central. Aquella victoria confirmó que el proyecto de Lancia no solo era innovador desde el punto de vista técnico, sino también competitivo.

La homologación y el asalto al Mundial:

La esperada homologación en el Grupo 4 llegó el 1 de octubre de 1974, cuando los delegados de la FIA certificaron la producción mínima exigida. Desde ese momento, los puntos obtenidos por el Lancia Stratos HF podían sumarse oficialmente a los logrados por el Fulvia HF y el Lancia Beta Coupé utilizados en algunas carreras.

El efecto fue inmediato. Munari y Mannucci vencieron en el Rally de San Remo y posteriormente en el Rally de los Lagos Rideau (Canadá). En el durísimo Rally RAC británico, Munari —copilotado por Sodano— volvió a imponerse. La victoria de Jean-Claude Andruet en el Tour de Corse terminó de consolidar la hazaña: Lancia conquistaba el Campeonato Mundial de Rally de 1974, el primero de una larga serie.

Un palmarés legendario:

El Stratos HF Gr.4 encadenó triunfo tras triunfo, convirtiéndose en la referencia absoluta de los rallys de los años setenta:
• Tres victorias consecutivas en el Rally de Montecarlo.
• Títulos del Campeonato Mundial de Constructores de 1974, 1975 y 1976.
• Victoria de Sandro Munari en la Copa Mundial de Pilotos de Rally de la FIA en 1977.
• 3 Campeonatos de Europa
• 17 Victorias en el Campeonato del Mundo
• 4 Campeonatos nacionales en Italia, 2 títulos en España, 1 título en Francia, 1 título en Grecia.

En total, el equipo oficial utilizó 26 unidades, evolucionando de culatas de 12 válvulas (280cv) a versiones de 24 válvulas aún más potentes con cifras de 320cv.

El relevo y la despedida:

A finales de los setenta comenzó el relevo progresivo con el Fiat 131 Abarth Rally, bajo la coordinación deportiva de Daniele Audetto. En 1978, el Stratos participó en determinadas pruebas, mientras que el 131 Abarth asumía el protagonismo en el Campeonato del mundo.

El momento culminante de esa etapa llegó en el Rally de San Remo de 1978, cuando el Stratos HF con los colores de Pirelli, pilotado por Markku Alén y copilotado por Ilkka Kivimäki, se impuso justo por delante del nuevo 131 Abarth Alitalia de Verini-Bernacchini, en un final que simbolizaba el cambio generacional dentro del Grupo Fiat.

Lejos de desaparecer, el Stratos siguió ganando en manos privadas. El francés Bernard Darniche prolongó su leyenda con victorias en Montecarlo, el Tour de Corse y el Tour de Francia. Su despedida oficial llegó el 28 de noviembre de 1982 en el Rally de Monza, ocupando los tres primeros puestos del podio: 1ºOrmezzano, 2º Cazzaniga y 3º Verini, un cierre perfecto para una trayectoria legendaria.

El Stratos no solo ganó; redefinió lo que debía ser un coche de rally. Fue el primer automóvil diseñado desde cero para dominar el Mundial. Nacido del ingenio de Nuccio Bertone y la intuición estratégica de Cesare Fiorio, impulsado por un corazón Ferrari y afinado por talentos como Mike Parkes y Gian Paolo Dallara. Más que un coche, fue una declaración de intenciones. Una cuña afilada que partió en dos la historia del automovilismo.

LANCIA STRATOS HF GROUP IV | TO N98792

Este auténtico Lancia Stratos con chasis #1580 registrado TO N98792 comenzó su vida en 1976 en su forma más radical: Grupo 5, configuración Stratos HF Turbo, desarrollada para competir en el espectacular Giro d’Italia Automobilistico. Bajo los icónicos colores Lancia Marlboro, el Stratos fue pilotado por Raffaele Pinto junto a Arnaldo Bernacchini, en una de las configuraciones más extremas jamás vistas sobre la base del modelo.

De Grupo 5 a Grupo IV: la temporada 1977:

En la campaña siguiente el chasis #1580 regresó a especificaciones Grupo IV, adoptando la icónica decoración Lancia Alitalia del equipo oficial. La temporada 1977 lo vio participar en algunas de las pruebas más emblemáticas del calendario europeo.

Su primera cita fue el legendario Rally de Montecarlo, nuevamente con Raffaele Pinto al volante. Le seguirían el Rally Il Ciocco, 4 Regioni y el Rallye San remo, todos ellos con la dupla Pinto–Bernacchini representando a la escuadra oficial.

Para el Rally RACE de España, el Stratos cambiaría de manos, aunque siempre bajo la bandera del equipo de fábrica. En esta ocasión sería pilotado por el gran Sandro Munari, acompañado por Piero Sodano, añadiendo aún más prestigio al historial del chasis.

1978: nuevos colores, nuevas manos

En 1978 el automóvil adoptó los colores Pirelli. En esta etapa el protagonista fue el alemán Walter Röhrl, acompañado por su inseparable copiloto Christian Geistdörfer. La dupla compitió con el Stratos en pruebas como el Sachs Winter Rally y el Int. ADAC-Sachs-Rallye Unterfranken

Ese mismo año, el Stratos volvió a cambiar de piloto para afrontar dos citas emblemáticas del calendario: el Rallye Sanremo y el Tour de Corse. Al volante se situó el italiano Attilio Bettega, otro nombre ilustre del rally transalpino.

Últimos años en competición:

Entre 1979 y principios de 1982, las apariciones del chasis #1580 fueron más esporádicas, centradas principalmente en el campeonato italiano de rallyes. Pilotos como Fulvio Bacchelli —presente en el Rally de Montecarlo de 1979—, Angelo Azzolari o Massimo Cerutti mantuvieron vivo su espíritu competitivo hasta el final de su carrera deportiva.

Este Stratos puede presumir de haber sido pilotado por figuras de la talla de Sandro Munari, Walter Röhrl, Raffaele Pinto —incluyendo su etapa como HF Turbo en el Giro d’Italia de 1976— y Attilio Bettega. Un palmarés humano difícilmente igualable para un mismo chasis.

Tras retirarse de la competición a comienzos de 1982, el coche fue adquirido por Gino Macaluso, figura profundamente vinculada a la marca y al automovilismo italiano.

Bajo su tutela, el Stratos fue sometido a una restauración completa, respetuosa con su configuración original y devolviéndolo a los icónicos colores Alitalia del Grupo IV. No se trató únicamente de una reconstrucción estética, sino de una puesta en valor histórica, manteniendo especificaciones, materiales y detalles fieles a su época dorada.

Hoy, este auténtico Lancia Stratos HF Grupo IV descansa en perfecto estado dentro de la extraordinaria colección que la familia Macaluso conserva en Italia. No es simplemente un Stratos más: es un chasis con identidad propia, testigo directo de la era dorada de Lancia en los rallyes y protagonista en manos de algunos de los mejores pilotos de su tiempo.

Full report : https://www.sitorally.com/motorsport-lancia-stratos-grupoiv

Cuando la creatividad mandaba en la tierra: el SEAT Ibiza Proto WRC 4x4Durante años, una de las grandes peculiaridades d...
19/02/2026

Cuando la creatividad mandaba en la tierra: el SEAT Ibiza Proto WRC 4x4

Durante años, una de las grandes peculiaridades del Campeonato de España de Rallyes de Tierra fue la aceptación de prototipos, una normativa tan abierta como fascinante. Aquella libertad técnica permitió a preparadores privados y a algunas marcas dar rienda suelta a la imaginación, creando vehículos únicos, artesanales, donde la inventiva mecánica y estética no tenía límites.

No era raro ver auténticas rarezas sobre los tramos. Ahí quedó para la historia el SEAT 124 Proto de Tierra pilotado por José María Servià, o el inolvidable y sorprendente SEAT Ibiza Bimotor, utilizado tanto por Servià como por Rius a finales de los años 80, un coche que aún hoy sigue despertando asombro entre los aficionados.

Dentro de esa época dorada de prototipos, uno de los vehículos más atractivos y singulares del certamen fue el SEAT Ibiza Proto 4x4, inscrito en numerosas pruebas bajo la denominación de Ibiza WRC Proto. Y no era un nombre elegido al azar.

Este Ibiza era, en esencia, un híbrido técnico entre un Ibiza Kit Car y un Córdoba WRC. Del primero heredaba la base mecánica, aunque su motor atmosférico fue aumentado hasta los 2.200 cc, mientras que del segundo tomaba la transmisión integral , la caja de cambios Hewland de 6 marchas, la gestión electrónica Magnetti Marelli además de varios componentes directamente procedentes del WRC de la marca. El resultado era un conjunto tan peculiar como efectivo, capaz de entregar alrededor de 300 CV sin sobrealimentación, una cifra impresionante para la época y el tipo de vehículo.

Al volante, Flavio Alonso supo exprimir al máximo el potencial del Ibiza Proto 4x4. La temporada 2004 fue sencillamente magistral: dos victorias, tres segundos puestos, una cuarta posición y un único abandono. Una regularidad y competitividad que le permitieron proclamarse Campeón de España de Rallyes de Tierra.

Aquel título no solo consagró a Flavio Alonso y al Ibiza Proto, sino que además pasó a la historia por un motivo muy especial: fue el último campeonato nacional de rallyes logrado por un SEAT.

SEAT Ibiza Proto 4x4: la historia de un híbrido irrepetible

La historia de este SEAT Ibiza Proto 4x4 arranca a comienzos de 1999, cuando una de las máquinas más singulares del rally nacional aterriza en España procedente de Holanda. El responsable de traerlo fue el piloto Iñaki Alberdi, que por aquel entonces contaba con una mecánica 2.0 16 válvulas de origen SEAT, combinada ya con algunos elementos procedentes de Audi, adelantando el carácter híbrido que marcaría toda su vida deportiva.

Ese mismo año, el coche es adquirido por el empresario canario Carlos Totoricaguena, quien no tarda en ponerlo en manos de Sene Cazorla para competir en rallyes de tierra y slaloms en el archipiélago canario.

Entre 1999 y 2002, Sene Cazorla exprimió el potencial del Ibiza Proto mientras el coche evolucionaba progresivamente gracias a la incorporación de piezas procedentes del equipo oficial SEAT. Un trabajo complejo, especialmente desde el punto de vista de la fiabilidad, pero que dio frutos en forma de numerosas victorias. Incluso llegó a disputar pruebas en la península dentro del Campeonato de España de Rallyes de Tierra, demostrando que su competitividad iba mucho más allá del ámbito regional.

Durante el 2002 participa tambien con Marc Blázquez y Oriol Julia en el Rally de Tierra de Cantabria puntuable para el certamen nacional y a finales de ese mismo año, el coche pasa a manos de Joan Vinyes y Xavier Lorza, quienes lo alinean en un rally de tierra en Valladolid. La participación termina con abandono por problemas de motor, pero el potencial del proyecto seguía intacto.

La gran transformación:

En 2003, el Ibiza Proto viaja a la península y se instala muy cerca del corazón de la competición: los Talleres Gabord, próximos a las instalaciones de SEAT Sport. Allí se lleva a cabo una transformación prácticamente completa. El coche adopta una mecánica basada en el Ibiza Kit Car 2.0, cuya cilindrada se incrementa hasta los 2200 cc, combinada con elementos clave del Córdoba WRC EVO II, como la transmisión, la caja de cambios y otros componentes esenciales.

Con esta nueva configuración, Josep Bruguera, acompañado por Joan Paré, lo pone en liza dentro del Campeonato de España de Rallyes de Tierra, participando en Salamanca, Tierra de Gijón y Ponferrada.

El año concluye en manos de Flavio Alonso y Víctor Pérez, quienes logran dos victorias en los rallyes de Ciutat de Cervera y Olivenza, confirmando definitivamente la competitividad y fiabilidad del Ibiza Proto 4x4 frente a los grandes nombres del campeonato.

El año perfecto: 2004

Si hay un capítulo dorado en la historia de este coche, ese es 2004. Con Flavio Alonso y Víctor Pérez al volante y un programa completo dentro del Campeonato de España de Rallyes de Tierra, el Ibiza Proto firma una temporada sencillamente espectacular:

• 2 victorias
• 3 segundos puestos
• 1 cuarta posición
• 1 único abandono
• 24 scratch a lo largo del campeonato

Un rendimiento sobresaliente que culmina con el título de Campeones de España de Rallyes de Tierra, inscribiendo el nombre de Ibiza Proto 4X4 dentro del palmares nacional.

Del olvido a la resurrección:

Tras su etapa más gloriosa, el coche continúa compitiendo y pasa por diferentes manos —Daniel Estévez y Felipe Fernandez— hasta llegar finalmente a Jose Manuel Nogueira.

En 2019 comienza una restauración minuciosa, planteada en dos fases y culminada en 2025.

La primera etapa corre a cargo de Máquina Motorsport (Asturias), donde se realiza una restauración integral de la carrocería: desmontaje completo, chorreado y sustitución de los pisos del suelo, muy castigados por años de competición en tierra. Sin embargo, el coche había perdido entonces sus componentes más valiosos: motor, transmisión 4x4 y piezas originales del Córdoba WRC. En ese momento se restaura a especificaciones de asfalto, con un motor SEAT más sencillo y tracción delantera.

La segunda y definitiva fase se completa por ANV Motorsport y Plemar Sport (motor y electrónica), tras adquirir el material original de Ibiza Kit Car y Córdoba WRC, con el objetivo de devolverlo a su configuración más legendaria. Durante 2025, el proyecto se completa con la misma especificación exacta con la que compitió en 2003 y 2004: un nuevo motor 2200 cc, transmisión y caja de cambios del Córdoba WRC, respetando fielmente su configuración ganadora.

Una pieza única:

Hoy, este SEAT Ibiza Proto 4x4 es mucho más que un coche de competición restaurado. Es una pieza única, un híbrido irrepetible entre dos iconos de SEAT Sport, con una estética espectacular y una trayectoria deportiva extraordinaria. Un coche que no solo fue competitivo, sino ganador, capaz de plantar cara a los grandes del Campeonato de España de Rallyes de Tierra .

Un auténtico pedazo de historia del motorsport español.

Full report : https://www.sitorally.com/motorsport-seat-ibiza-wrc-proto

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