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Renault 21 Eurocup: cuando una berlina familiar conquistó los circuitos europeosLa Renault 21 Turbo Europa Cup fue uno d...
17/06/2026

Renault 21 Eurocup: cuando una berlina familiar conquistó los circuitos europeos

La Renault 21 Turbo Europa Cup fue uno de los campeonatos monomarca más espectaculares creados por Renault Sport a finales de los años ochenta. Aunque duró únicamente dos temporadas (1989-1990), dejó una huella importante por una razón muy sencilla: convirtió una berlina familiar de tracción delantera en una máquina de competición de 300 CV capaz de competir en algunos de los circuitos más prestigiosos de Europa, frecuentemente como categoría soporte de la Fórmula 1.

Renault llevaba décadas utilizando las competiciones monomarca como plataforma de promoción y cantera de pilotos. La marca francesa entendió muy pronto que correr en los principales circuitos europeos era una forma perfecta de asociar sus modelos de serie con deportividad y tecnología. Durante los años ochenta, la Renault Elf Europa Cup se convirtió en un escaparate internacional, disputándose en trazados míticos y como antesala de numerosos Grandes Premios de Fórmula 1. Antes del Renault 21 habían triunfado la Copa Renault 8 Gordini, la Copa Renault 5 Turbo y la Alpine V6 Turbo Europa Cup. Precisamente, el Renault 21 Turbo tomó el relevo de la Alpine V6 Turbo al finalizar la temporada de 1988.

Aunque tomaban como punto de partida la carrocería del Renault 21 Turbo de producción, las unidades destinadas a la Europa Cup eran profundamente transformadas antes de convertirse en auténticos coches de carreras. Uno de los trabajos más importantes recaía en Matter, la prestigiosa firma francesa especializada en estructuras de competición, encargada de reforzar los chasis para incrementar notablemente la rigidez torsional y la resistencia del conjunto.

Posteriormente, los vehículos pasaban por los talleres de Bozian Racing, donde recibían una preparación específica que elevaba el rendimiento a niveles extraordinarios para una berlina de finales de los años ochenta. El conocido motor turboalimentado incorporaba un turbocompresor Garrett T03/1 que trabajaba a 1,6 bares de presión, permitiendo desarrollar una potencia de 300 CV.

Una demostración del saber hacer de Renault Sport, que logró transformar una discreta berlina familiar en una de las monturas más espectaculares de los campeonatos monomarca de su tiempo. El resultado era una máquina tan eficaz como sorprendente: una berlina de tracción delantera capaz de superar los 270 km/h, una cifra que, a finales de los años ochenta, la situaba entre los turismos más rápidos y espectaculares que podían verse en los circuitos europeos.

En total se construyeron únicamente 52 unidades con especificación Europa Cup, una cifra que hoy convierte a estos vehículos en piezas extraordinariamente escasas y codiciadas dentro de la historia de Renault Sport.

La Renault 21 Eurocup se disputó durante las temporadas de 1989 y 1990 y rápidamente se ganó la reputación de ofrecer carreras intensas, espectaculares y tremendamente disputadas. En plena edad dorada de los turismos europeos, aquellos Renault destacaban por su comportamiento exigente y por una igualdad mecánica que permitía que el talento de los pilotos marcara las diferencias.

Las parrillas reunían nombres de gran nivel internacional como Massimo Sigala, Philippe Bugalski, Michael Bleekemolen, Marco Spinelli, Joël Gouhier, Claudio Giovanardi, Eduardo de Aysa o Tomás Saldaña, entre otros.

Sin embargo, la figura dominante del certamen fue Massimo Sigala. El piloto italiano, que ya había impuesto su ley en la Alpine V6 Turbo Europa Cup, trasladó su dominio al Renault 21 Turbo, convirtiéndose en el gran referente de la categoría durante sus dos temporadas de existencia.

La historia de la unidad que hoy nos ocupa comenzó lejos de los circuitos españoles. Tras competir en Francia durante sus primeros años de vida deportiva, el vehículo llegó a España en 1991 para iniciar una nueva etapa en el Campeonato de España de Turismos (CET).

Su adaptación a la normativa nacional obligó a realizar diversas modificaciones mecánicas y estéticas respecto a la configuración original de la Europa Cup. Aquellas transformaciones permitieron que el Renault 21 continuara desarrollando su carrera deportiva en los circuitos españoles bajo el pilotaje de Jon Andrescu, evolucionando para cumplir con las exigencias técnicas y reglamentarias del campeonato.

Finalizada su trayectoria en competición, el vehículo fue retirado de las pistas y permaneció almacenado durante varios años. Tiempo después pasó a formar parte de la fabulosa colección privada de Rodosa Collection, iniciándose entonces un minucioso proceso de recuperación histórica.

El objetivo de la restauración no era borrar su pasado en el automovilismo español, sino recuperar la imagen y las especificaciones que hicieron célebres a los exclusivos Renault 21 Europa Cup. De este modo, la transformación rendía homenaje tanto a una de las creaciones más emblemáticas de Renault Sport como al papel desempeñado por el piloto español Tomás Saldaña dentro de aquel campeonato europeo.

Hoy, esta unidad representa la unión de dos capítulos igualmente importantes de la competición. Por un lado, conserva la identidad y el legado de un vehículo que formó parte del Campeonato de España de Turismos. Por otro, recupera la estética y las especificaciones técnicas que convirtieron al Renault 21 Europa Cup en una de las berlinas de carreras más sorprendentes y carismáticas de finales de los años ochenta.

➡️ Full Report : https://www.sitorally.com/motorsport-renault-21-europacup

Renault Maxi 5 Turbo: el último gran arma de Renault en el Grupo BEl Renault Maxi 5 Turbo representó la evolución defini...
28/05/2026

Renault Maxi 5 Turbo: el último gran arma de Renault en el Grupo B

El Renault Maxi 5 Turbo representó la evolución definitiva del Tour de Corse de Renault para rallyes. Así fue bautizada oficialmente la versión más extrema y conocida del mítico “Maxi”, un vehículo desarrollado por Renault Sport en 1984 con el objetivo de convertirse en el arma definitiva de la marca francesa en el Campeonato del Mundo de Rallyes.

El nuevo propulsor del Maxi abandonaba los ya conocidos 1.397 cc del Tour de Corse para aumentar su cilindrada hasta los 1.527 cc. Este incremento se lograba gracias a la adopción de cilindros de mayor diámetro —77 mm frente a los 76 mm del modelo anterior— y a un nuevo cigüeñal que elevaba la carrera de 77 a 82 mm.

Esta configuración fue concebida para ofrecer el máximo par motor al menor régimen posible. El turbo también evolucionaba, pasando de un Garrett T3 a un T4, capaz de trabajar con una presión de sobrealimentación regulable entre 1,6 y 1,85 bares mediante un mando instalado en el habitáculo. Con esta configuración, el Maxi 5 Turbo alcanzaba los 350 CV a 6.500 rpm y entregaba un impresionante par de 43 mkg a solo 4.000 rpm.

Sin embargo, el potencial del motor iba todavía más allá. La presión del turbo podía elevarse hasta los 2,85 bares, cifra con la que el propulsor era capaz de superar los 450 CV. No obstante, semejante rendimiento comprometía seriamente la fiabilidad mecánica, por lo que Renault desaconsejaba utilizar habitualmente esa configuración extrema.

-Más ligero, más radical

El peso también se redujo respecto al Tour de Corse. En plena era Grupo B, la obsesión de los fabricantes era construir coches cada vez más ligeros y potentes. El Maxi rebajaba la báscula de los 930 kg del Tour de Corse hasta apenas 905 kg.

El monocasco estaba fabricado en acero, mientras que el techo y las puertas utilizaban aluminio. Las aletas, el portón trasero y los paragolpes recurrían al Kevlar y la fibra de carbono para minimizar el peso. La suspensión fue completamente revisada, incorporando nuevas rótulas de mayor capacidad, barras estabilizadoras accionadas mediante rótulas y muelles helicoidales con doble nivel de flexibilidad. Los amortiguadores eran Bilstein y los topes progresivos estaban desarrollados por Kleber.

En total se fabricaron únicamente 20 unidades: diez coches completos listos para competir y otras diez destinadas a repuestos y vehículos de sustitución.

-Un Grupo B tan rápido como difícil de conducir

El Renault 5 Maxi Turbo exigía una enorme atención al volante. Encontrar el límite era relativamente sencillo, pero mantenerse en él requería una gran habilidad. El coche mostraba un marcado carácter subvirador a la salida de las curvas lentas, mientras que en las zonas rápidas tendía al sobreviraje.

A pesar de enfrentarse a rivales equipados con tracción total, el Maxi logró escribir una de las páginas más memorables de la historia de Renault en los rallyes. Su única victoria en el Campeonato del Mundo llegó precisamente en la prueba de su debut: el Rally de Córcega de 1985.

El 17 de mayo de aquel año, Jean Ragnotti llevó el Maxi Turbo con decoración Philips y dorsal número 3 hasta la victoria tras una actuación memorable. El francés consiguió imponerse al Peugeot 205 T16 de Bruno Saby por poco más de doce segundos.
Además de sus éxitos mundialistas, el Maxi Turbo conquistó numerosos campeonatos regionales, subcampeonatos nacionales de asfalto e incluso competiciones sobre hielo y tierra en sus evoluciones 4x4.

--La historia de la unidad 194 FGL 75 --

La unidad protagonista de este reportaje corresponde al vehículo utilizado por el equipo oficial Renault DIAC Compiègne durante las temporadas 1985 y 1986. Se trata del chasis Serie 706, una de las escasas unidades oficiales fabricadas del Renault Maxi 5 Turbo, reconocida por su histórica matrícula: 194 FGL 75.

Este chasis debutó en el Campeonato Francés de Rallyes de 1985 con François Chatriot al volante durante el Critérium de Touraine, luciendo el dorsal número 3. Meses después, el coche sufrió graves daños a causa de un incendio durante el Rallye des Garrigues.

Tras aquel incidente, Renault DIAC reconstruyó completamente la unidad utilizando un kit mecánico y una carrocería originales de Maxi Turbo suministrados por Renault Sport. Durante 1986 el coche fue empleado tanto como vehículo principal como coche de reserva, participando entre otras pruebas en el Rally Vinho Madeira, donde Chatriot lució el dorsal número 2 en plena lucha por el Campeonato de Europa de Rallyes.

Sin embargo, la historia de la FGL volvió a complicarse tras un nuevo accidente sufrido en la víspera del Rallye du Var.

Posteriormente, Renault vendió el coche a Gérard Roussel, quien utilizó la mecánica y el sistema eléctrico originales de la FGL para construir un espectacular Renault 5 Turbo 4x4 sobre un chasis TDC. Con esta evolución competiría en el Campeonato Francés de Rallyes de Tierra y lograría la victoria en las 24 Horas de Chamonix de 1988 con Jean Ragnotti y el propio Roussel al volante.

Tras aquel éxito, Patrick Landon —responsable de Renault Sport— facilitó a Roussel una nueva carrocería original de Maxi Turbo con el objetivo de devolver la FGL a su configuración original. La reconstrucción incluyó todas las piezas mecánicas y eléctricas originales, además de la suspensión, el interior, el turbo y la documentación francesa original del vehículo.

El trabajo fue realizado por un reconocido especialista francés, convirtiendo esta unidad en una de las poquísimas supervivientes documentadas con su número de chasis original.

--De Francia a España--

Años después, el coche pasó a formar parte de la colección privada de un importante coleccionista parisino especializado en vehículos Grupo B. Desgraciadamente, una enfermedad terminal obligó a su propietario a desprenderse de toda su colección.

Antes de fallecer, el coleccionista encargó un exhaustivo informe técnico de la FGL y vendió el vehículo a un piloto y coleccionista británico, quien devolvió el coche a la vida tras varios años parado.

Tiempo después, la histórica unidad llegaría finalmente a España para integrarse en una destacada colección privada dedicada a vehículos de competición, especialmente centrada en los legendarios Renault 5 Turbo.

--Una superviviente excepcional--

Lo verdaderamente extraordinario de esta unidad no es únicamente su historial deportivo o su autenticidad documental. Lo más sorprendente es que todavía conserva numerosos componentes originales extremadamente difíciles de encontrar en cualquier Grupo B superviviente.

Entre ellos destacan la centralita Magneti Marelli original, el radiador y el intercooler Secam de fábrica, además del sistema electrónico y la inyección de agua originales desarrollados por Renault Sport.

Más de cuarenta años después de su nacimiento, este Renault Maxi 5 Turbo sigue representando la esencia más pura y salvaje del Grupo B

➡️ Full Report : https://www.sitorally.com/motorsport-renault-maxi-5-turbo-chatriot

Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMCCuando Ford presentó el Es**rt Cosworth como reemplazo del Sierra Cosworth para compet...
10/05/2026

Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMC

Cuando Ford presentó el Es**rt Cosworth como reemplazo del Sierra Cosworth para competir en el exigente Grupo A del Mundial de Rallys, no solo estaba lanzando un nuevo modelo: estaba marcando el inicio de una era. La FIA exigía producir al menos 2.500 unidades de calle para homologar la versión de competición, pero la acogida del público fue tan abrumadora que la marca acabó fabricando 7.145 unidades entre 1992 y 1996. Aquella silueta musculosa, coronada por su icónico alerón “cola de ballena”, se convirtió rápidamente en un símbolo del motorsport.

El debut en el Mundial no pudo ser más prometedor. En el Rally de Montecarlo de 1993, el Es**rt Cosworth ocupó la segunda posición con François Delecour y la tercera plaza con Miki Biasion. Su primera victoria llegó apenas unas semanas después: Delecour se impuso en Portugal y, poco más tarde, repitió triunfo en Córcega. La última victoria mundialista del Es**rt RS Cosworth Grupo A llegaría en 1996, de la mano de Carlos Sainz y Luis Moya en el Rally de Indonesia. En total, entre 1993 y 1996, el Cosworth sumó ocho victorias en el Campeonato del Mundo a lo largo de su trayectoria.

Más allá del equipo oficial Ford Motorsport, el Cosworth cobró vida también en manos de prestigiosos preparadores europeos como RAS (Bélgica) o Malbrun (Italia). Estas estructuras privadas llevaron al modelo a cosechar grandes éxitos en campeonatos nacionales y europeos. Prueba de ello fue el título de Campeón de Europa de Rallys logrado por Patrick Snijers en 1994 con una unidad preparada por RAS Motorsport. En Italia, Franco Cunico firmó el campeonato absoluto y añadió a su palmarés una victoria de enorme prestigio en el Rally de San Remo, puntuable para el campeonato del mundo.
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Ford Es**rt Cosworth Gr.A | N5 FMC
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El Ford Es**rt Cosworth ya había dejado huella años atrás con victorias de prestigio en Montecarlo, Córcega o los míticos 1000 Lagos. Sin embargo, la evolución de sus rivales hizo que el modelo empezara a acusar el paso del tiempo. Para 1996, Ford decidió darle un impulso definitivo: una profunda actualización que incluía mejoras mecánicas clave, entre ellas los esperados diferenciales activos.

Esta unidad N5 FMC, fue uno de los coches oficiales asignados al equipo Ford Motorsport para aquella temporada. Un auténtico “works car” que afrontó tres pruebas del Campeonato del Mundo de Rallys.

Su primera gran aparición llegó en la sexta cita del calendario, el Rally 1000 Lagos, con Carlos Sainz y Luis Moya al volante. El dúo español exprimió el potencial del Cosworth en los rapidísimos tramos finlandeses, pero un problema mecánico les obligó a abandonar en la especial número 29, truncando una actuación prometedora.

La revancha llegó semanas después en el Rally de San Remo, prueba de superficie mixta tierra-asfalto. Allí, Sainz y Moya se enzarzaron en un espectacular duelo contra Colin McRae en un emocionante pulso Subaru vs. Ford. El español firmó varios scratch y mantuvo la pelea hasta el último kilómetro. Finalmente, McRae se llevó la victoria por 22 segundos, dejando al equipo Ford en una brillante segunda posición.

La tercera y última participación de N5 FMC con el equipo oficial llegó en el Rally de Catalunya, novena ronda del campeonato. La fortuna volvió a esquivar al conjunto español: una leve salida de carretera con vuelco incluido provocó la rotura de la correa de distribución y el consecuente abandono en los primeros compases de la prueba.

Con el tiempo, la unidad fue desmontada y acabó reposando durante años en un almacén, olvidada entre otras piezas de colección. Tres décadas después, y tras un largo proceso de recuperación, el N5 FMC renació por completo. La restauración —minuciosa tanto en la carrocería como en cada componente mecánico— devolvió al Es**rt Grupo A su imagen más icónica: los colores Repsol y las especificaciones exactas con las que disputó el Rally de Catalunya 1996, conservando además su valioso material original Ford Motorsport 909.

Hoy, el N5 FMC vuelve a lucir con orgullo. Un pedazo vivo de la historia del WRC que ha regresado para recordar una de las eras más emocionantes del rally mundial, el Grupo A.

Full Report ➡️ https://www.sitorally.com/ford-escort-cosworth-n5fmc

Los automóviles con especificaciones “Safari” fueron autos únicos. Se empleaban soluciones totalmente diferentes a las d...
12/04/2026

Los automóviles con especificaciones “Safari” fueron autos únicos. Se empleaban soluciones totalmente diferentes a las de cualquier otro rally con carrocerías específicas mucho más reforzadas, luces adicionales, una admisión especial conocida como “snorkel” para poder vadear ríos y muchos otros elementos que se utilizaban de forma excepcional para correr en Kenia.

Mecánicamente también había diferencias notables. El desarrollo de la caja de cambios era más largo debido a las extensas llanuras y el motor era más "light" con una potencia reducida entre un 20-30% en busca de la máxima fiabilidad dado que se trataba de una de las pruebas más duras del mundo después del Rally Dakar. También se modificaba convenientemente la suspensión, con amortiguadores más altos y robustos. Además de la dureza del rally en sí, estos coches eran bastante más pesados debido a los refuerzos extra ya mencionados, el depósito de gasolina de mayor capacidad o los elementos adicionales.

Por aquella época los Rally Safari eran muy distintos a la actualidad con recorridos a carretera abierta e infinidad de controles de paso. Una aventura extrema donde los equipos preparaban especialmente el evento durante varios meses. Exigía mucho a pilotos y copilotos, enfrentados a una navegación muy compleja que les hacía cambiar de mentalidad en la preparación respecto a los habituales rallys de velocidad pura.

Las grandes marcas llevaban la logística al límite. Algunas incluso desplegaban helicópteros de apoyo, encargados de informar al copiloto sobre posibles peligros en el recorrido. Y no eran pocos: desde cambios bruscos en el terreno hasta la presencia de fauna salvaje, con jirafas y cebras cruzándose inesperadamente en la trayectoria.

Para Lancia, la victoria en el Safari fue una obsesión durante más de una década. Primero con el Fulvia en los años 70, y más tarde con el Delta en los 80. El triunfo en el rally más impredecible del calendario se resistía… hasta que finalmente, en 1988, Miki Biasion & Tiziano Siviero lograrón conquistar Kenia y escribir una de las páginas más memorables de la historia de la marca.

Lancia Delta Integrale 8V Safari | TO 34166H

Lancia conquista África: la épica victoria en el Safari Rally de 1988

La carrera arrancó en Nairobi el 31 de marzo de 1988. En la línea de salida, 54 equipos se preparaban para enfrentarse a la dureza que caracterizaba el Rally Safari: 4.207 kilómetros repartidos en 82 controles de paso. Solo 14 lograron cruzar la meta.

En Kenia, la velocidad pura pasaba a un segundo plano. El verdadero objetivo era sobrevivir. El Rally Safari, considerado una de las pruebas más duras del mundo, ponía a prueba la resistencia mecánica, la fiabilidad y la capacidad de adaptación de pilotos y máquinas. Para los italianos de Lancia, además, había una misión clara: la victoria.

El dúo formado por Miki Biasion y Tiziano Siviero afrontó un rally impredecible de principio a fin. La prueba no dio tregua, con condiciones extremas y situaciones tan insólitas como un inesperado encuentro con una cebra, que dejó dañada la parte frontal del Lancia Delta número 6. A pesar de todo, la tripulación supo resistir hasta el último día, firmando finalmente una victoria tan sufrida como histórica: el triunfo que la marca llevaba persiguiendo durante una década.

Hoy, aquel coche es mucho más que una máquina de competición. Estamos ante uno de los Lancia Delta Integrale Grupo A más originales que existen. Esta versión 8 válvulas Safari ha permanecido desde entonces en la colección histórica de Lancia en Turín, conservada tal y como acabo el duro Rally Safari de 1988.

Lo más fascinante es que mantiene intactas incluso las huellas de batalla: las “cicatrices” provocadas durante el rally, incluido el daño causado por el encuentro con la fauna africana. Un testimonio tangible de la dureza de aquella prueba y del carácter indomable del Safari.

Más que una victoria, fue una hazaña. Y más que un coche, una pieza viva de la historia del automovilismo.

Full report : https://www.sitorally.com/motorsport-lancia-delta-hf-integrale-safari-1988

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