15/09/2026
¿Y TÚ, CÓMO EXPLICABAS DÓNDE QUEDAR?
Muchas veces no nos damos cuenta de cuánto cambian los sitios hasta que hablas con gente joven y te hacen ver que aquello que tú crees que sigue igual, porque los cambios se han producido poco a poco, ya no tiene nada que ver con la realidad de hoy.
En Nava, para hablar de determinados sitios, quedar con alguien o simplemente dar una orientación, utilizábamos unos nombres que para nosotros eran de lo más normal. Eran nuestras referencias.
Pero prueba a quedar con un chaval nacido en el año 2000 y dile:
—Nos vemos delante de…
Casa La Cubana.
Casa Pepín el Pavo.
Casa Alicia La Gafa.
La cuesta del Transporte.
Les cocheres de Pepín el del Gustavo.
La Academia.
Casa Les Meruques.
Cine Marisina.
Ferretería El Café.
La Discoteca Eros.
El Molín de Ercoa.
El Banco del Norte.
Lo de Cachucho.
El Chalet de Gonzaga.
La cueva Tresarcu.
El mataderu.
La lechería.
La tienda de Rufo.
El Che.
Seguramente, según vais leyendo, se os están ocurriendo muchos más.
Y lo curioso es que para nosotros esos nombres no necesitan explicación. Sabemos perfectamente dónde estaban, qué había allí y, en muchos casos, hasta quién vivía o trabajaba en cada sitio.
Pero para alguien menor de 30 años, muchas de estas referencias pueden sonar directamente a chino.
Yo soy del año 1972 y supongo que a quienes son mayores que yo les pasaría exactamente lo mismo conmigo. Ellos tendrían sus referencias, sus nombres y sus lugares de siempre, y nosotros fuimos incorporando otros.
Porque un pueblo no cambia de un día para otro.
Cambia poco a poco. Una tienda que cierra, un bar que desaparece, una casa que se reforma, un negocio que cambia de nombre, un edificio que deja de tener el uso de siempre…
Y, casi sin darnos cuenta, también cambian las palabras con las que nos orientamos y reconocemos nuestro propio pueblo.
Quizá por eso, cuando hablas con alguien mucho más joven, descubres que para explicarle dónde está algo ya no puedes utilizar las referencias que has utilizado toda la vida.
Y ahí es cuando te das cuenta de que, aunque tú sigas viendo la misma Nava, él está viendo otra.
Y eso también es el paso del tiempo.
Nisén Díaz.