12/07/2026
Soledad | Japón • 2024
Hay algo en fotografiar a través de una ventana que siempre me ha atraído.
El cristal no solo separa dos espacios, también crea una distancia emocional. Como espectadores, sentimos que estamos observando un instante íntimo sin llegar a formar parte de él.
Técnicamente, es una imagen construida por capas. El hombre sentado ocupa el primer plano, mientras que los retratos de quienes parecen ser sus familiares añaden una segunda lectura. Los reflejos del cristal terminan de unir el interior y el exterior en una sola escena, aportando profundidad sin ocultar lo esencial.
No recuerdo en qué lugar de Japón la hice, pero sí recuerdo detenerme al ver la escena. No fue solo el hombre. Fue la composición completa: el cristal, la geometría de las puertas japonesas, los retratos sobre la pared y esa sensación de estar observando un momento que no me pertenecía.
Es una de esas fotografías que no buscan contar una historia cerrada, sino dejar espacio para que cada uno imagine la suya.
Y a ti, ¿qué es lo primero que te ha llamado la atención de esta fotografía: el hombre o los retratos de la pared?