16/12/2022
Ariana, hoy hace un mes desde que te fuiste. Un mes sin abrazarte, sin coger tus manitos, sin ver tu preciosa sonrisa y esos ojos azules tan increíbles.
Te echamos tanto de menos, hija… ¡Qué abrazos y caricias tan buenos nos dabas y que ahora tanto extrañamos!
Es cierto que estos 6 años no fueron fáciles, con incontables visitas a hospitales, multitud de terapias y muchas lágrimas, pero no cambiaríamos ninguno de esos momentos, pues has sido una bendición de Dios en nuestras vidas.
Podías habernos dejado hace 2 años cuando estuviste tan malita en la UCI, pero Dios nos regaló más tiempo contigo y pudiste conocer a tu hermanita y ella a ti.
Has sido un gran ejemplo para nosotros. Ejemplo de alegría y de contentamiento. Ejemplo de lucha en la dificultad y de fuerza en tu fragilidad, como lo son tus amiguitos con los que compartías el mismo trastorno genético (síndrome de deleción 1p36).
Ahora estamos tristes. Mucho. Tristes, pero también confiados. Tristes, pero con una esperanza y consolados porque ahora estás "mucho mejor" (Filipenses 1:23), libre de cualquier enfermedad o dolor y disfrutando con Cristo. Aunque tú ya no vendrás más a nosotros, nosotros sí iremos a ti (2Samuel 12:23) y descansamos en que un día te volveremos a abrazar.
Esta foto en blanco y negro la titulé "Ayúdame a bailar" y solo unos instantes después de tu partida me llamaban para otorgarme el Segundo Premio en el Concurso de Fotografía del INICO "Las personas con discapacidad en la vida cotidiana", premio Fundación Aliados por la Integración.
Pero Ariana ya no necesita ayuda para bailar. Ahora danza con su Padre Celestial.