28/08/2026
A veces las sesiones de recién nacido no salen como las habías imaginado y se complican un poquito más de lo habitual, sobre todo cuando vienen hermanitos y, de repente, no quieren hacerse fotos. 🤍
Y es que detrás de ese «no quiero hacerme fotos» muchas veces hay mucho más de lo que parece. Hay que tener en cuenta el cambio tan grande que supone para un niño convertirse en hermano mayor. De repente, llega un bebé a casa, cambian las rutinas, cambia la atención de mamá y papá y aparecen un montón de emociones nuevas que quizá todavía no saben cómo expresar.
Por eso, para mí, una sesión de recién nacido no consiste simplemente en conseguir una fotografía bonita. Consiste en observar, escuchar y respetar.
Si algo he aprendido durante estos 9 años dedicándome a la fotografía es a tener una paciencia infinita y a respetar el ritmo de cada niño. Hay días en los que están cansados, otros en los que necesitan más a mamá o papá y otros en los que, simplemente, no les apetece participar. Y está bien.
Además, soy educadora infantil y durante 3 años trabajé con peques de entre 1 y 3 años. Esa experiencia me ha ayudado muchísimo a entender sus necesidades, interpretar sus emociones y acompañarlos con calma, sin forzar ni presionar.
Así que si un hermanito no quiere hacerse fotos, paramos. Jugamos, hablamos, dejamos que se acerque cuando él quiera y le damos su espacio. Ya que siempre me gusta conseguir que los peques se sientan seguros y que la experiencia sea bonita para él también.
Y muchas veces, cuando dejamos de perseguir «la foto perfecta» y simplemente respetamos lo que está pasando, ocurre la magia. ✨