04/08/2020
Dejamos el denso Pinar, y llegamos a un pequeño río de aguas transparentes y cristalinas donde los Patos circulan a su libre albedrío, y la vegetación se va espesando en arbustos de todos los tamaños, con un frescor que enamora, y nos podemos sentar a escuchar el trinar de los jilgueros y el murmullo de las aguas que corren río abajo, saltando por un pequeño desnivel del terreno que nos hipnotiza los Sentidos y nos hace perder la noción del tiempo. Todo lo que habéis visto hasta el momento está a 15 minutos caminando al tiempo que damos un paseo y podemos admirar las Maravillas que nos regala la Naturaleza y que nos pasan totalmente desapercibidas. Pienso y creo que puedo sentirme una persona Afortunada. Y después de tantos años de vivir en este Paraíso, todavía descubro rincones nuevos que me dejan Boquiabierto.